TRANSFORMACIÓN DIGITAL: ¿MATRIX o BLADE RUNNER?

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Esta semana he tenido la fortuna de conocer a Isabel Aguilera, una de las ejecutivas más importantes de España (Google, General Electric, Dell Computer…). Además de escuchar con gran interés su conferencia sobre transformación digital, al final del acto he podido preguntarle por una cuestión que me intriga, y que ha tenido protagonismo en la prensa hace unas semanas, a raíz de la manifiesta disparidad de criterios entre Elon Musk (Tesla, SpaceX, Hyperloop) y Mark Zuckerberg (Facebook): los posibles peligros de la Inteligencia Artificial.

Aprovechando la relajada vuelta desde Madrid en el AVE, comencé a leer el último libro publicado por Aguilera: “Lo que estaba por llegar ya está aquí”; donde aborda, desde su amplio conocimiento y experiencia, la necesidad de no quedarse fuera de la transformación digital por parte de las empresas y de la sociedad en general. Porque, como el título indica, ya está aquí y no va a esperar a nadie. Desde las primeras líneas se muestra como una obra que, como mínimo, hace pensar (sólo eso ya es altamente positivo).

En las primeras páginas la autora reflexiona sobre la realidad y la ciencia ficción: sobre los miedos que se plantean en las obras de dicho género; por ejemplo, si no estaremos realmente viviendo en Matrix. Algo que, probablemente, nadie piensa en serio, pero sí refleja, en último término, el miedo a perder el control sobre nuestras vidas.

Matrix (esa realidad aparente, inventada por otros para tenernos sumisos como ignorantes borregos) tampoco es el invento del siglo; the-odds-are-never-in-our-favor-how-good-and-bad-are-portrayed-in-hunger-gamesel “pan y circo” romano se le parecía bastante, como herramienta para mantener a la plebe callada y contenta, y tragando con todos los desmanes de los poderosos (vamos, que los guionistas de cine no han descubierto gran cosa).

Pero más allá de las interacciones externas, una gran mayoría de personas sí vive en un “matrix” autocreado, en el que se cree tener el control de la propia vida. Cuando la realidad, la certeza más absoluta, es que un día moriremos y nadie, salvo los suicidas inminentes, sabe cuándo llegará ese momento. ¿Qué birria de control sobre la propia vida es ese?. Todos sabemos, racionalmente, que eso va a ocurrir, pero lo que muestran nuestros actos, tantas veces, es que una especie de delirio se apodera de nosotros, y nos hace vivir como si fuera para siempre: los que se mueren son los demás.

Y en realidad todos los miedos del ser humano, todos, derivan de ese hecho trascendental; de ese dragón colosal al que no nos atravemos a mirar y por eso vivimos permanentemente de espaldas a él: la propia muerte. En este autoengaño no estamos peor ahora a causa de las nuevas tecnologías. O si lo estamos, no creo que sea por su culpa. Considero una falacia la discusión sobre si la tecnología es buena o mala. Pero es una irresponsabilidad perder de vista el hecho de que la tecnología cambia la vida de las personas. El uso que se hace de ella cambia la vida de las personas. ¿O no cambió la vida de las personas, de  la sociedad en su conjunto, la invención de la imprenta o de la máquina de vapor?.

La revolución tecnológica actual está produciendo ese mismo resultado, de cambiar la vida de las personas. Muchas, muchas veces para bien. Pero no siempre. Echo de menos el análisis ético de toda esta revolución en el sentido de si todo este cambio que arrastra la revolución digital merece la pena desde el punto de vista de las personas. Aguilera dice en este libro: “la tecnología no puede sustituir la interacción entre las personas: las personas siguen siendo lo más importante”. Desde luego, así debería ser, pero no estoy seguro que siempre lo sea.

Quizás ese enfoque ético ayudaría a cada persona a utilizar para bien la tecnología. Y no me refiero a que los malos no usen la energía nuclear para hacer bombas atómicas. Si no al uso que, por ejemplo, hacen del móvil los jóvenes adolescentes hoy en día. Tantas veces parapetados tras el artilugio tecnológico, que les hace perder, de hecho, la interacción personal con el otro.

Actualmente, en pleno desarrollo del coche autónomo, se está trabajando intensamente sobre las decisiones éticas que deberá tomar: por ejemplo, ante la inminencia de un accidente inevitable, con atropello de personas de por medio, ¿qué acción deberá tomar el coche?. En la práctica: a quién debería atropellar y a quién no. Resolverlo me parece un asunto apasionante. Pero creo que al final el coche decidirá siempre en función de un algoritmo complejísimo que unas personas hayan decidido programarle previamente. Eso no es una decisión ética.

The-Matrix-840x473Probablemente sea posible que en un futuro todos mis pensamientos y mi memoria, quizás hasta mis emociones, puedan guardarse en un disco duro; pero no seré yo. Ni tan siquiera será una copia de mi. Le faltará el alma, donde se dirimen, entre otras cosas, las cuestiones éticas sobre el bien y el mal. Aquello que, entre otras cosas, nos define como humanos. Por eso no me parece nada desdeñable el problema que está planteando Elon Musk sobre el peligro que puede suponer la inteligencia artificial. En algún momento, no muy lejano, se producirá la singularidad, el punto de no retorno en que la I.A. consiga ser más inteligente que la humana, cuando traspase la línea del auto aprendizaje. Y si el ser humano, en el fondo bastante limitado intelectualmente, ha sido capaz de perpetrar las mayores barbaridades, a lo largo de la historia, ¿que podría ocurrir con una I.A. cuando aprenda sola de manera exponencial? ¿Podría aprender a desconectarse del control ético del ser humano? Si ocurriese, ¿qué camino podría tomar?.

Me decía Isabel, respondiendo a la inquietud que le planteaba, que siempre quedará la opción de desenchufar la maquina (como han hecho hace poco en Facebook con esos dos robots que habían comenzado a comunicarse en un idioma inventado entre ambos). Pero… ¿y si no? ¿Y si la I.A. aprendiese a no dejar desenchufarse? ¿Es un absurdo plantear que pueda llegar a ocurrir?. Para alguien que no admite una realidad trascendente, sería algo perfectamente posible, pues si al final todo se reduce a la realidad física, el volumen de conocimiento que puede acumular la I.A. ¿a qué nivel de poder le podría llevar?. De poder hacer cosas, me refiero.

Pero, al final, ¿qué miedo se esconde detrás de estas cuestiones?. El miedo a saber si la I.A., como en el argumento de Matrix, puede llegar a esclavizarnos; en definitiva, a destruirnos. O sea, ¿nos vamos a morir? Pues sí, oiga, esa es la cruda realidad. Y esto lo sabía el replicante de la serie Nexus6, en Blade Runner. No solo lo sabía, sino que toda su existencia, su violenta e inhumana “vida”, se basaba en el hecho de conocer el final de sus días, con fecha y hora.

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Y ante esa realidad, tratar por cualquier medio de preguntar al ingeniero que lo creo el porqué, el sentido de todo eso, y si era posible cambiar ese destino límite. Preguntas que le dan una visión de la vida, de cualquier vida, mucho más humana que la de bastantes personas.

 

¿No nos estaremos haciendo las preguntas equivocadas? Plantearse los riesgos de la tecnología, de la I.A., no da ninguna respuesta a aquel miedo primigenio que tanto marcó al replicante Roy Batty.

Como en el chiste de aquel que se asía desesperado a una ramita, en mitad del acantilado, tal vez sería mejor preguntarse: ¿hay alguien más?.

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17 respuestas a “TRANSFORMACIÓN DIGITAL: ¿MATRIX o BLADE RUNNER?

  1. Enhorabuena Victor por la iniciativa. Yo me “embarco” aquí. Estaré atento a lo que vayas compartiendo. Es un gusto coincidir con gente que piense “amplio” y que sea capaz de generar puentes entre la experiencia vital y la experiencia profesional… Porque no solo somos numeros, somos gente que nos interesa el cine, que aprendemos de la historia, que reflexionamos. Gente a la que nos gusta aplicar lo que aprendemos de la vida en el trabajo y viceversa. De nuevo, enhorabuena.
    Jose Luis Allas

    • Muchas gracias por tu comentario, José Luis.

      Y totalmente de acuerdo: si hubiese, en general, un poquito más de reflexión, seguro que no estaríamos como estamos ahora mismo.

      En fin, habrá que apretar en el empeño.

      Saludos.

  2. Buenas tardes.
    Enhorabuena por esta iniciativa Victor!
    Encantada de poder participar.
    El artículo es estupendo.
    Estoy completamente de acuerdo en que el uso de la tecnología cambia la vida de las personas y en la mayoría de los casos para mejor pero la tecnología en ningún momento puede sustituir a las personas, ni a la interacción entre las mismas. Las personas y sus relaciones, la empatía y en definitiva los sentimientos son claramente insustituibles.
    La tecnología ha supuesto un cambio importante en nuestra manera de comunicarnos y de relacionarnos pero en ningún momento puede entenderse como un sustitutivo de las relaciones personales.
    En cuanto al proceso de transformación digital al que se están viendo sometidas las empresas, decir que me parece algo fundamental para la supervivencia de las mismas.
    La transformación digital aporta numerosos beneficios a la empresa. Entre otras cosas, ayuda a generar más oportunidades de negocio, consigue una mayor eficiencia operativa de los trabajadores, una mayor rapidez en la toma de decisiones, mejora la experiencia del cliente, aumenta beneficios y reduce costes.
    Considero que a día de hoy la transformación digital es un elemento fundamental e indispensable para la estructura empresarial.

    Como he dicho antes,encantada de poder participar.
    Muchas gracias y un saludo!

    • Verónica, muchas gracias por tu comentario, que valoro y comparto.
      Como veo que el tema te interesa, te recomiendo el libro de Isabel Aguilera que menciono en el post.
      Y conste que no me llevo comisión 🙂
      Un saludo.

  3. Hola a todos,

    Lamento no contestar a la pregunta si Matrix o Blade Runner y liarla un poco más, pero yo creo que todo se parece más a una mezcla de 1984 y Yo Robot (por seguir tratando el tema desde una perspectiva cinéfila). Cada día tengo más la sensación de vivir en un Gran Hermano donde mi móvil sabe donde voy, donde quiero comer, donde he aparcado el coche, etc, y por otra parte, sin ser tan catastrófico como las dos películas propuestas, me parece que Yo Robot se acerca más a la situación actual, en la que una pequeña variación en el programa de I.A. de Facebook no se entiende y se le desconecta. Conclusión : hasta llegar a un replicante o un Matrix falta tanto y nos va a dar tanto miedo que dudo que lleguemos.

    De todas formas, aprovecho para felicitar a Víctor y a los demás participantes, hay que abrir espacios de debate para estas ideas que nos hacen reflexionar.

    Un abrazo.

    • Muchas gracias, Sergio, por tu tiempo y tu comentario.
      Comentaba Isabel Aguiera, como diría Roy Batty, que en Silicon Valley este año “he visto cosas que vosotros, humanos, no creeríais”. Ya existe tecnología, aunque todavía no en el mercado, que nos pensamos hoy que son ciencia ficción del futuro; pero no. Ya están aquí.
      Quizás todo eso llegue a nuestras vidas antes de lo que pensamos. La cuestión es si vamos a dominarla o a la sociedad se le va a ir la “pinza” con este remolino tecnológico.
      Gracias y un saludo.

  4. Buen articulo Victor.

    Hay muchos conceptos y reflexiones que has dejado sobre la mesa.
    – Transformación digital, inteligencia artificial, revolución tecnológica.
    – Responsabilidad del uso de la tecnología y de los datos.

    Voy a aportar mi granito de arena desde mi perspectiva actual. Trabajo en una startup tecnológica.

    Señores la tecnología ha venido y está para quedarse. Nos permite hacer cosas y escalar procesos que serían impensables realizar solo con personas. Es por eso que hablamos de “Revolución” puesto que implica un gran cambio en el paradigma actual.

    Este cambio afecta a las personas ya que habrán puestos de trabajo que no serán necesarios; es aquí donde las personas tendrán que reinventarse. Siempre será necesario el componente humano, pero no como lo conocemos actualmente. Necesitaremos a las personas para hacerse la maravillosa pregunta del ¿Por que? y plantear el problema a solucionar. La solución óptima la dará la tecnología.

    Pero las soluciones óptimas para encontrarse necesitan materia prima y en nuestro caso hablamos de “datos”. Toda la información que facilitamos usando apps, webs, etc tendrían que servir para ofrecernos soluciones óptimas a nuestros problemas como consumidores. Es aquí donde hago énfasis al concepto de responsabilidad. Las empresas que tienen esta información del usuario la tendrían que utilizar para estos fines y deberíamos perder un poco ese miedo escénico a que va a pasar con mi información.

    Otro tema es el uso de la tecnología como usuario de a pie. Creo que es una herramienta muy potente y hay que saber utilizarla correctamente. Hemos de enseñar a las nuevas generaciones a dosificar el uso de la tecnología, porque en muchos casos son muy jóvenes y no están preparados para usarla. Por otro lado sino lo hacemos corremos el riego que en unos años no sepamos comunicarnos entre nosotros si no hay un smartphone o un elemento tecnológico entre nosotros.

    • Ricardo, gracias por tu amplio comentario. Se nota que estás en el ajo.
      Coincido contigo en que no hay que temer la revolución de la tecnología; a mi quien me da miedo es el ser humano, dado su histórico conocido. Creo imprescindible que una visión ética de amplio espectro crezca de manera proporcional y a la vez que lo hace la tecnología. Y no estoy nada seguro que esté siendo así.
      Un abrazo.

  5. Felicidades Victor, otro gran artículo! Coincido plenamente contigo, ya que para mi la pregunta no es Transformación digital si o no, evolución tecnológica si o no? Se trata al fin y al cabo de otra herramienta, y como tal las herramientas, por muy soficticadas que sean no tienen un fin por si mismas, sino que ayudan la consecución de algo definido en sus parámetros operacionales. Y ahí es donde, a mi parecer reside el quid de la cuestión. Cual es el objetivo de la persona y/o organización que ha creado y diseñado tal herramienta? Cuales son sus objetivos y beneficios en dicha búsqueda? Que juicio ético han considerado para sopesar los pros y contras? Cual ha sido su altura de miras en pos del bien común? Que sostenibilidad han considerado? Que responsabilidades asumen o se precisan con dicho objetivo?

    • Guillermo, muchas gracias por tu comentario; me alegra mucho leerte de nuevo por aquí 🙂
      Dejas unas cuantas preguntas importantes si queremos lograr que el asunto tecnológico no se nos vaya de las manos.
      Un fuerte abrazo.

  6. Un tema apasionante sin duda, Víctor. Yo soy un convencido de la tecnología, y también de la tendencia humana hacia la estupidez. Mientras no solucionemos lo segundo, que no parece fácil, lo primero me parece relativamente secundario. Como muy bien apuntas en el post, lo que haga la tecnología, por muy inteligente que llegue a ser, siempre mantendrá cierta relación con lo que en un momento previo programaron unos seres humanos. Eso es lo más preocupante de la IA. Aun así, después de leer a Kahneman, a mí me sigue inspirando más confianza una IA que la mayoría de los seres humanos, lo que me hace ser bastante optimista con el futuro. Creo que hemos llegado a donde hemos llegado como especie, «a pesar de ser como somos», no «gracias a ser como somos», así que solo veo dos opciones: o la IA lo hace igual de mal que lo hemos hecho nosotros, o solo cabe mejorar.

    • José Miguel, un placer contar con tu aportación.
      Yo debo ser un romántico irredento, porque me parece que lo que nos hace más humanos es, precisamente, ese “a pesar de ser como somos”.
      Y si la IA la programan seres humanos, no se si me asusta un poco esa parte imperfecta en “manos” de no humanos tan perfectos. No se si mejplico.
      Gracias por pasarte por aquí. Un saludo.

  7. Excelente artículo, lleva a la reflexión, ojalá muchas personas lo tengan en cuenta. Cohindo plenamente con todos los puntos.
    Gracias por hacerme partícipe. Un saludo
    Griselda

  8. Interesante disquisición compañeros. Y lo que más me gusta es la última parte. Es decir el famoso chiste que finaliza con el ¿Hay alguien más? Pues sí. Creo firmemente en un Dios que ha creado todo y que nos ha dado la libertad de hacer lo que queramos. Eso sí, asumiendo las consecuencias de ello. Considero que el alejamiento del ser humano de los valores éticos, morales, espirituales y religiosos es muy peligroso. El ser humano está dotado de capacidades casi ilimitadas y por ende lo que crea, también lo está, potencialmente.
    Por este motivo, creo es tan relevante que el humano esté guiado por una sana intención de favorecer los grandes valores y principios, que han inspirado y siguen haciéndolo, a los grandes seres humanos que han poblado esta tierra. Creo que la cuestión está aqíi. No me preocupa lo que hagamos, si no cuál sea la INTENCION. La Inteligencia artificial por sí misma, puede ser maravillosa, siempre y cuando aquella, la intención, al crearla esté alineada con los valores eternos. Estamos viviendo momentos de transformación profunda social, y sigue siendo necesario, mas que nunca, encontrar el faro que nos guíe y la luz que nos ilumine. Abogo, por ello, dedicar más tiempo a nuestra vida interior y espiritual.
    Felicidades por la iniciativa. ¡Me encanta el blog Víctor¡¡

    • Carolina, muchas gracias por tu entusiasmo y tu claridad al exponer tus ideas.
      Es verdad que un mundo menos materialista sería mucho mejor, y que la intención con que se hacen las cosas (El círculo del “why”, que decía Simon Sinek) es fundamental para dar sentido y propósito a lo que hacemos.
      Pero tampoco hay que olvidar que de buenas intenciones está el cementerio lleno, junto con otros que esas supuestas buenas intenciones se han llevado por delante.
      Un saludo, espero volver a leerte por aquí. Como a todos. 🙂

  9. Gracias Víctor por este espacio de reflexión al que invitas.

    En mi opinión la progresión tecnológica acelerada pone de manifiesto una proyección de los seres humanos. Aquello que no hemos desplegado interiormente todavía, una mayor consciencia individual y colectiva, queremos verlo ya, con urgencia. Para mi la pregunta a hacernos es ¿por qué tenemos tanta prisa en no vivir? No paramos, corremos, agendas apretadas…¿Para qué?

    Creo que todo el empeño que se pone ahora en desarrollar la IA, debería ponerse en desarrollar la inteligencia natural IN, para acelerar la evolución de la consciencia en el ser humano. Solamente una consciencia mayor nos permitirá salir del “laberinto” en el que nos hemos metido.

    La Vida tiene un ritmo natural al que nos invita continuamente. Tal vez no sea tan malo quedarse fuera de la revolución digital, aunque no nos espere.

    Un abrazo,

    Liberto

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