HUMAN AGE INSTITUTE, DESDE DENTRO

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Han pasado unos días desde que el pasado jueves se presentara oficialmente el HUMAN AGE INSTITUTE; a fecha de hoy ya han aparecido en prensa varios artículos (Equipos & TalentoRRHH DigitalCinco Días) y se han publicado algunos post narrando lo sucedido en el Hipódromo de la Zarzuela (Juan Carlos Cubeiro I y IIJaime PereiraJ.A. Carazo).
Yo también estuve, y también he sentido el deseo de compartirlo. Pero no me voy a detener en las intervenciones, ni en el trabajo de las mesas redondas, ni en los detalles curriculares de los mentores de las áreas temáticas (Mario Alonso PuigJuan Mateo DíazAlex RoviraJuan Carlos CubeiroCarina SzpilkaInma PuigJosé Antonio MarinaJorge H. Carretero y Silvia Leal); y eso que coincido con Jose Antonio Carazo en que difícilmente se puede lograr semejante densidad de talento por metro cuadrado como el de aquellos que el jueves protagonizaban y compartían el evento en Madrid. Pero en otros post y artículos de prensa se pueden conocer esos aspectos, y a ellos te remito si te interesa profundizar  en los detalles. Yo quiero compartir la experiencia de esta iniciativa desde dentro.
 Desde dentro, porque he tenido la fortuna de formar parte de una compañía que ha sido capaz de engendrar y parir un proyecto como este. Cuando hace más o menos un año Raúl Grijalba (Presidente de Human Age Institute y de ManpowerGroup en España) nos anunció la idea que estaba naciendo y empezaba a tomar forma, recuerdo que yo me levanté y le pregunté: “vale, ¿y ahora qué?, ¿y nosotros qué?”. Creo que las doscientas personas que escuchamos la presentación que hizo Raúl, junto con Alex Rovira y Juan Mateo, ya empezamos entonces a barruntar que aquello iba a ser algo importante. “¡Qué buena pinta!”, “a ver cómo avanza”, “¿quién más se va a adherir al proyecto?”, “¿qué podemos hacer nosotros?”, eran frases que se podían escuchar en los corrillos posteriores de aquella reunión de septiembre de 2013. Momento, además, en que parecía que sí empezaba a verse a lo lejos un ligero destello de recuperación económica, lo que añadía perspectivas de futuro ciertamente halagüeñas, en ese sentido. Pero sobre todo, parecía darnos un impulso para acelerar desde dentro también esa salida de la crisis: un objetivo a corto y medio plazo que invitaba al optimismo.
20140925_170133Y no se trataba de un optimismo por los réditos que la iniciativa pudiese acarrearnos, sino que se estaba tocando algo fundamental para que la motivación de las personas asome de la única manera efectiva, desde su propio interior: un propósito, una meta por encima de intereses particulares. Eso sí, un propósito por el que obviamente tampoco nos íbamos a volver dementes, dejando de lado todo aquello que nos da de comer cada día: nuestra relación con los clientes, las soluciones que les ofrecemos y la experiencia que perciben nuestros candidatos y colaboradores trabajando con nosotros.
El año siguió avanzando y las personas que se encontraban en la tramoya del montaje y puesta en marcha nos iban informando de los avances que poco a poco se producían. Mientras estábamos deseando que el alumbramiento fuese lo antes posible, la propia fuerza de la idea hizo que ganase repercusión internacional, pero supuso también que ese mismo hecho retrasase el lanzamiento: en mayo no, en junio otra vez no, hay que esperar, porque se quiere extender a otros países. Pero como suele ocurrir tantas veces, la fuerza de la idea original, del compromiso autoimpuesto ante un proyecto en el que se cree, hace que nadie pueda seguir el ritmo y el crecimiento que en esos meses va tomando la iniciativa en España. Y así se anuncia la fecha del 25 de septiembre para su presentación oficial.
Y llegó el día. Y pude participar en persona (había que estar). Y lo que allí se vio fue algo muy potente, y no me refiero sólo al propio acto de presentación, brillante, profesional e inspirador, sino a lo que había entre bambalinas, y que seguramente unos 400 invitados asistentes no percibirían porque, como es normal, estaban a lo que estaban.
El pasado jueves en el Hipódromo de la Zarzuela había mucho talento, mucha pasión, muchas ganas de participar en la creación de algo importante, porque se cree en ello, y se quiere que realmente cumpla el propósito por el que nace.
Algunos ojos reflejaban el sueño acumulado en los días anteriores, de máxima intensidad de trabajo organizativo de todo tipo, pero que no empañaba en absoluto el hecho de que este proyecto dejase de ser un sueño y estuviese a punto de convertirse en una necesaria, abierta y prometedora realidad. También se vivieron momentos de cierta tensión, antes de comenzar, superados con el apoyo inmediato y la colaboración de cualquiera de los que allí estábamos. O alguna descoordinación menor, solventada con mucho buen humor, varias sonrisas y la certeza de que lo que más nos humaniza es la propia imperfección: el error es admisible, porque es humanamente posible. 

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Y hubo, sobre todo, personas que estaban disfrutando de lo que hacían. Era nuestro trabajo, sí, pero también era algo más.
Por fin el acto comenzó y, como en las bodas, los nervios se pasaron de inmediato. Para algunos fue entonces cuando llegó nuestro momento fuerte de trabajo, con los tweets, el trabajo de redacción, etc. Sin embargo, la sensación que teníamos era la de estar formando parte de algo que iba a dejar huella. Y si antes de arrancar el acto había caras que mostraban el nerviosismo y la ilusión de una noche de Reyes Magos, al final de la velada algunos otros rostros reflejaban el regocijo y la felicidad del niño a quien Sus Majestades de Oriente le han dejado todo todo lo que se pedía, con alguna sorpresa añadida.
 
A la vuelta, en el AVE de Barcelona, la fatiga acumulada no impidió en absoluto que el viaje transcurriese muy rápido por el entusiasmo y la emoción por lo vivido y, sobre todo, por lo que está por venir. En el tren pudimos compartir, con algún otro asistente al evento del Hipódromo, unos momentos de bocata, cerveza y risas.
AVE_20140925 Y, por supuesto, inmortalizar la ocasión con el “selfie” de rigor, con Laia, Xavi, Zulima, Gisela, Jordi, Carmen, Ana, Susana, Rafa, Alegría, Judit y yo mismo.
Y también desde dentro, desde mis pensamientos y sensaciones, quiero parafrasear algunas de las ideas que el jueves se compartieron en el acto de presentación. Porque sabemos bien dónde está el tesoro del talento, así que lo que toca ahora es ponerse de rodillas y escarbar hasta que salga a la luz todo el valor que la iniciativa posee. Y para ello resulta imprescindible dejar aparcados los egos y aportar cada uno aquello que puede ofrecer.
Porque, como digo, la “criatura” ya es valiosa, aunque quizás no somos aún conscientes de lo que puede llegar a serlo en el futuro. Debemos mirarla con ojos de “sé que tú puedes” y de “quiero que lo hagas”, y seguro que nos sorprenderemos de lo lejos que puede llegar, devolviendo ese valor a la sociedad en la que desea crecer.
Mientras eso ocurre, nuestra tarea, la de todos los implicados, cada uno a su nivel, es la de cuidar y alimentar al recién nacido, y cuidarnos unos a otros en este apasionante viaje que acaba de comenzar. Sabiendo que, siendo importante hasta dónde podamos llegar, más importante aún es cómo lo hagamos. Pues, consigamos o no todos los objetivos marcados para este proyecto, lo que seguro vamos a alcanzar es aquello en lo que nos convertiremos persiguiéndolos.
Buen viaje, Human Age Institute.
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3 thoughts on “HUMAN AGE INSTITUTE, DESDE DENTRO

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