FAITHFUL MANAGEMENT

¿Puede tener algo que ver la Fe con la actividad empresarial, o con liderar y dirigir personas?. No me refiero a la fe de los libros de autoayuda (seguridad en uno mismo, autoconfianza, optimismo, etc.) sino a la Fe en Dios, manifestado en su hijo Jesucristo.caminando_sobre_el_agua

Es posible que más de un lector, llegado a este punto, ya haya desconectado, pero si has seguido leyendo te quiero tranquilizar en el sentido de que no pretende ser este post una catequesis ni un intento de hacer proselitismo. Los que me han leído anteriormente pueden hacerse una idea de cómo pienso, pero este blog pretende tener relación con el mundo de la empresa y los RR.HH., por tanto ahora no voy a hacer una excepción yéndome por otros derroteros.

La cuestión es si tener Fe puede influir en la manera de dirigir empresas y/o personas. La Fe de la que hablo es la que se refleja en el Credo, esa oración que los mayores de cuarenta y tantos posiblemente estudiaron en el colegio. Es la Fe de los que siguen a Jesús de Nazaret, de los que quisieran parecerse a Él mediante su Espíritu Santo, o al menos viven en ese combate de no alejarse demasiado y retornar cerca lo antes posible.

Aclaro que no hablo de ir a misa los domingos, sino de que la manera de vivir  (en la que los Sacramentos son una necesidad) es acorde y congruente con aquello en que se cree (“por sus frutos los conoceréis”). Y aclaro también, porque este error está muy extendido en relación a lo que se supone que es tener Fe, que las personas con Fe no son ni mucho menos perfectas (no pueden serlo, precisamente por su condición humana), por tanto, como los demás, también se equivocan, caen, pecan (en su lenguaje). Pero la Fe confiere un don (el discernimiento) que consiste en conocer, tener claro, dónde está el bien y dónde el mal; sabiéndolo, luego se hace lo que se puede, se combate por no dejarse ir hacia el mal. El problema fundamental en estos tiempos es, más bien, que tantas veces se confunde el uno con el otro, y viceversa.

Por la Fe se cree en Jesucristo, cuyos hechos y acciones cambiaron la historia de la humanidad; pero sus palabras no fueron menos importantes, pues dijo cosas como estas (que tienen mucho que ver con el mundo de la empresa):

– “No podéis servir a Dios y al dinero”. Seguro que habrás leído, e incluso pensado, unas cuantas veces en estos últimos cinco años que la crisis que padecemos es sobre todo una crisis de valores. Pues me atrevo a decir que es una crisis provocada por vivir lo contrario a esa frase de Jesús; desde hace mucho tiempo, y en especial en estas últimas décadas, se ha convertido al dinero en el único dios verdadero. Por el contrario, la Fe te dice que Dios existe, y que si Dios es único, no puede haber otro. ¿Qué supone esto en la empresa?: que el fin último de la actividad empresarial no es incrementar los beneficios por cualquier medio; que las personas dejan de ser recursos utilizados como herramientas para hacer caja, y por tanto recuperan toda su dignidad; que la política retributiva pasa a ser una herramienta más, no la única, para conseguir el compromiso de los empleados; que la organización adquiere una responsabilidad con su entorno (RSC, le llaman ahora) que se utiliza con un verdadero fin social y no como herramienta de marketing.

– “¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?”. Relacionado con el punto anterior, poner el dinero como el fin superior lleva tantas veces a arruinar la propia vida, personal y familiar (workaholics). La Fe pone cada elemento vital en su sitio, y permite no perder la perspectiva de lo que es prioritario antes que el dinero, como la familia o la salud. Por eso la empresa así guiada velará por una verdadera conciliación de la vida personal y familiar de sus empleados, sabiendo además que su bienestar y su salud no harán otra cosa que redundar en una mayor felicidad, y por tanto en beneficio de todos.

– “La verdad os hará libres”. Es el reverso de la moneda en la que la cara es el tema del dinero; cuando hablaba de que la Fe ayuda a no enfocar como objetivo único la obtención de beneficios por cualquier medio, el principal “cualquier medio” que se suele utilizar es el de la mentira, el fraude. El discernimiento que viene de la Fe te hace ver que la mentira es dañina, es mala en si misma, todo lo corrompe, sirva en apariencia para lo que sirva a corto plazo. Esto, entre otra muchas cosas, hace que las empresas dirigidas desde esta perspectiva no utilicen contabilidad B (¿es posible? pues sí), porque prefieren ser libres a ser millonarias, y saben que la mentira y cualquier tipo de fraude, las esclaviza. Por tanto, pagan todos sus impuestos (“dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”), lo cual no quiere decir que no puedan y deban utilizar todos las herramientas que la ley permita. Facturan todo con i.v.a. y no aceptan el fraude o la mentira como herramienta de trabajo.

Como consecuencia lógica de ello, su credibilidad es un gran activo, lo que beneficia sus relaciones con los clientes, y todos los agentes externos con los que se relaciona. Igualmente, al no tener nada que tapar, practica una verdadera política interna de transparencia, fomentando una comunicación abierta y sin miedos, a todos los niveles de la organización. A consecuencia de ello, crece un ambiente de confianza en el que se activa el conocimiento compartido y el trabajo colaborativo, lo que hace fluir la inteligencia colectiva interna, que siempre suma mucho más que la suma de las inteligencias individuales.

– “Hay más dicha en dar que en recibir”. De lo que la empresa recibe de la sociedad, surge el agradecimiento y la responsabilidad hacia ella; así, por la Fe, se puede emprender una verdadera política de Responsabilidad Social Corporativa, basada exclusivamente en el bien de dar, sin que se tenga que hacer alarde publicitario de ello (“que la mano derecha no sepa lo que hace la mano izquierda”).

– “El que quiera ser grande entre vosotros, será vuestro servidor”. La Fe construye líderes que tienen la característica más importante para serlo, que no es el carisma, ni la inteligencia, ni la persuasión, ni la elocuencia: es el sentido de servicio. Y lo hace porque se sigue a uno que, siendo Dios, vino a servir(nos) y no a ser servido. No hay mejor forma de comunicar en un líder que la de dar ejemplo; así, será siempre el primero que se pondrá a tirar del carro en los momentos más necesarios. Es una buena medicina contra ese tipo de liderazgo testosterónico de que “aquí se hacen las cosas porque lo digo yo”. Obviamente, los que van detrás de ese líder harán las cosas con mucho más empeño y compromiso si la razón es que “yo soy el primero en ponerme a ello, para ayudar a todos”. Porque “el que se ensalce será humillado, y el que se humille será ensalzado”: la Fe nos pone siempre ante la realidad de lo que somos; y desde esa perspectiva es difícil, si uno no está voluntariamente ciego, creerse mejor que los otros, o no reconocer que los dones que uno tiene (inteligencia, capacidad de trabajo, etc.) no los hemos adquirido por nuestros méritos en el mercado de las virtudes, sino que nos han sido dados gratuitamente. Así pues, la persona de Fe no puede hacer otra cosa que reconocerse, cuanto menos, igual que los demás (nunca superior), sean CEO o sean recepcionistas.

– “Cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos”. Por lo anterior, en esa empresa no se trata a ninguna persona más que con la dignidad y respeto que se merece, cosa que, desde luego, es percibida por el conjunto de las personas que la forman; contagiándose, mediante el ejemplo de servicio, esa manera de tratarse unos a otros, no solo en lo personal, sino también en lo profesional: respetando el trabajo del otro, reconociendo los méritos, admitiendo los errores del otro sabiendo, desde la humildad, que uno no está exento de cometerlos cada día. Y haciendo que ese espíritu de servicio trascienda a la propia actividad del negocio: hacia los clientes y hacia los compañeros.

– “No os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de si mismo. Cada día tiene bastante con su propio afán”. Finalmente, y aunque este punto es mucho más profundo en cuanto a fiarse de la providencia de Dios, la Fe hace que el trabajo no se viva como un sufrimiento insoportable por los problemas que van a venir; al contrario, no siendo capaces de saber gran cosa de lo que está por llegar, por lo cambiante e incierto de las circunstancias, se centra y concentra en el hoy, de manera que se focalizan todos los recursos y los esfuerzos en lo que tenemos ahora entre manos en el trabajo. La persona de Fe hace hoy todo lo que está en su mano respecto a su responsabilidad, sin escatimar esfuerzos, poniendo en ello todas sus capacidades, pero sabiendo que el mañana llegará mañana… si Dios quiere.

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21 thoughts on “FAITHFUL MANAGEMENT

  1. Yo no comparto tu fe, pero admiro a todas las personas que tienen una – de verdad, no para quedar bien – porque generalmente tienen una ética muy sólida y arraigada. Y es precisamente ética lo que nos está faltando.
    ¡Ah! Y suscribo uno por uno todos los puntos que expones, Víctor. Verdades como templos. Ojalá muchas más personas pensaran así…

    • Hola Edita:

      Muchas gracias por dejar tu comentario, como tantas veces. Es curioso como, desde una visión diferente, coincidimos en el fondo y especialmente en la necesidad de una regeneración ética.

      Lo que me gustaría decirte es que, desde el punto de vista de la Fe, de verdad te digo que el tener unos fundamentos éticos no es algo para admirar. Al contrario, creo que humanamente es mucho más de admirar que una persona, únicamente apoyada en su personal convicción y fortaleza, sea capaz de vivir de una manera plenamente ética. En cambio, la Fe es un don gratuito, por tanto recibida sin mérito alguno (generalmente más bien lo contrario; si no, fíjate los iniciadores de todo este tema cómo se comportaron de entrada). Es como la persona que es inteligente: no tiene ningún mérito en serlo, ha nacido así: otra cosa es que tiene una responsabilidad en utilizar ese don que ha recibido.

      Y es verdad lo que dices: ojalá más personas pensaran, y sobre todo, vivieran lo que estamos comentando.

  2. Estimado Victor:
    Gratamente sorprendido por tu post, como Católico (no demasiado practicante) coincido en que la coherencia con la fé debía de ser una máxima. no hay que irse tan lejos en nuestras creencias como expones para ser responsable socialmente, para liderar proyectos,…..etc. sin embargo probablemente y siguiendo con tu tesis, la situaciones que se nos presentan hoy día también tienen mucha relación con los Pecados Capitales AVARICIA,ENVIDIA,SOBERBIA,PEREZA,IRA y por qué no también GULA Y LUJURIA. Probablemente un REFUERZO de la FÉ Y CONCIENCIA CRISTIANA en aquellos que se consideran Católicos no vendría nada mal.
    Suscribo tu post al 100%.
    Saludos
    Juan Carlos

    • Hola Juan Carlos:

      Cuanta razón tienes en que, especialmente entre los que se consideran católicos, resulta imprescindible un refuerzo en la coherencia entre la Fe y la vida diaria. ¡Cuánto daño a hecho tantas veces esa incongruencia entre lo que se dice y lo que se hace! Y sobre todo ha hecho daño a los que han perdido la Fe por esa razón.

      Pecado es una palabra nada de moda en este tiempo, y sin embargo esos que tu expones, y algunos de ellos en particular, creo que son la verdadera causa de la situación que vivimos desde hace cinco años, y de otras cosas mucho más graves que ocurren desde hace tiempo. Y la peor de todas, la indiferencia de los que estamos más o menos aburguesados en nuestras vidas, ante el sufrimiento mudo de tantas personas, en otros continentes o a la vuelta de la esquina.

      Espero que sigas leyendo y dejando tus opiniones. Saludos.

  3. En mi opinión la FE no otorga ningún valor, al contrario es la duda permanente (lo opuesto a la fe) la que nos permite mejorar y profundizar en el conocimiento. Lo digo desde la condición de quien estudió en un colegio religioso hasta entrar en la Universidad.

    Demasiado a menudo veo a quienes dicen ser creyentes (tener fe) servir al dinero toda la semana e ir a misa los domingos.

    Por el contrario veo personas sin fe, sin creencias religiosas, profundizando en el conocimiento y practicando el bien, la colaboración sin recibir nada a cambio, la permanente e inalcanzable búsqueda de la verdad, dar sin recibir.

    Por supuesto que lo que planteo no es un ataque a los que tienen fe, sólo afirmo que no es un valor añadido y que buenas personas las hay en todas partes.

    Con mi máximo respeto por la discrepancia. Saludos,

    Jordi

    • Hola Jordi:

      A ti te agradezco doblemente que te pares a dejar tu opinión, precisamente por estar hecha desde la discrepancia y el respeto.

      Y tienes razón en lo que afirmas sobre lo que a menudo ves en personas que sirven al dinero, a la vez que sacan a relucir sus supuestas creencias. Pero es que, como decía casi literalmente en el post, por desgracia el ir a misa hoy no es sinónimo de verdadera Fe. Solo hay una manera de saber de su existencia o no: por sus frutos los conoceréis. El árbol malo no puede dar frutos buenos, por mucho que presuma.

      Eso no quita para que las personas con Fe no caigan ni la “pifien”. Pero se levantarán, apoyadas en Cristo. Lo que no tiene sentido, o mejor dicho, tiene todo el sentido para desenmascarar la hipocresía, es la situación permanente de la incoherencia entre Fe y vida.

      Aunque quizás no te lo parezca, coincidimos en lo fundamental: la verdad es una; y varios Papas han dicho que a la verdad se puede llegar por diferentes vías, que todas requieren la recta intención del corazón. También, claro, desde la Fe. pero no solo.

      Y esa verdad es la que dices: dar sin recibir, o sea, el amor. La Fe cristiana es justamente eso: la experiencia de que alguien te ha amado así, hasta el extremo, sin uno merecerlo.

      Y también tienes razón, es verdad que hay muchas buenas personas sin Fe. Es más, seguramente hay mucha más cantidad de buenas personas fuera de la Iglesia, precisamente porque quienes necesitan médico no son los sanos, sino los enfermos. Tener Fe no significa ser buena persona, sino ser consciente de que uno no se merece el Amor que ha recibido y recibe de Dios, y si por esa experiencia el corazón cambia y de él sale algo bueno, el mérito es únicamente de quien ha dado su vida para que los demás vivamos.

      Gracias y un abrazo.

  4. Me parece un texto brillante.Puedo suscribir todo lo que dice. Sin embargo pienso que no dice todo, hay más variables que intervienen. Dios actúa con los hombres atendiendo a su condición humana. No vayamos a concluir que existe una relación automática entre FE y bondad del entorno empresarial. Entre otras cosas, porqir la marca del hombre es la imprefección. Ya no estamos en el paraíso original.Nos toca convivir con la limitación y con el mal ( que tiene su rol en el ´qqmbito de la liberrtad).

    Instaurar el Reino de Cristo en la tierra. Cristo en la cumbre de todas las actividades humanas. ¿Cómo se articula en lo concreto?.¿Es un ideal a tender?¿Requiere la conversión de todos los corazones?. ¿Qque implicaciones tiene en el ejercicio del poder termpora, espiritual, y el las relaciones entre ambos?. ¿Implica que ambos se confundan en uno, el espiritual?. ¿No ers cierto que el temporal trata de quitar espacio al espiritual reduciéndolo al ámbito de lo privado?. Sin embargo, Jeseús dio carta de naturaleza a la autonómía de ambos: Diso y el César

    • Javier:

      Vaya comentario que has dejado, muchas gracias. Me siento incapaz de contestar a las numerosas y profundas cuestiones que planteas.

      Reconozco que es verdad que la exposición peca de simplista, en el sentido de que no se puede suponer una relación causa efecto; sencillamente no ocurre así. Lo que pretendía decir es que la Fe te permite ver claramente lo que lleva al mal y a la muerte y, al contrario, dónde está la vida, que es en el Amor.

      Y viéndolo, la naturaleza humana te tambalea constantemente, pero también entra en juego la naturaleza divina, que viene del Espíritu, y tantas veces contrarresta nuestras incapacidades. Por tanto, como decía en otro comentario, si hay algún mérito, es solo Suyo.

      Pero creo que hay bastante diferencia entre esa situación de imperfección del hombre que intenta vivir sinceramente en la verdad (con o sin Fe) y la situación generalizada de relativismo moral que impera por doquier, amparada en un infantil y egoísta uso de una libertad en realidad bastante falsa. Y así está el mundo.

      Gracias, Javier.

  5. Gracias Victor, ha sido un placer leer estos comentarios en los que reconozco mi Fe; la que me ayuda a vivir todos los días y que, si es verdad (cómo no?), que personas ateas seguro que pueden ser muy buenas personas, la Fe en Dios, creo que es distintivo de personas que lo hemos pasado muy mal y que Jesucristo nos salvó y nos salva todos los días.
    Un abrazo
    Jose María Pérez García

    • José María:

      Muchas gracias por seguir leyendo el blog y aportar tu punto de vista.

      Dios, que podía habernos redimido como le hubiese dado la gana, misteriosamente ha elegido hacerlo a través de la Cruz. Necedad para los griegos (los inteligentes de aquella época) y escándalo para los judíos (los que no admitían que Dios pueda ser diferente a lo que su propio criterio les dictaba).

      Esto habla de un asunto crucial, que da para un blog entero y para muchas cosas más: ¿el sufrimiento tiene algún sentido?. Sinceramente creo que lo poco que explicas habla claramente de una Fe real: En algún momento de tu vida has necesitado ser salvado, y has visto y experimentado cómo ha habido uno que lo ha hecho. Y sin pedirte nada y, quizás, sin tú merecerlo (no es que te conozca, pero es que ninguno lo merecemos). Eso es la gratuidad de la Fe. Y esa gratuidad hace que un corazón de piedra, egoísta, pueda hacerse de carne, capaz de amar. Un misterio profundo y maravilloso, me parece a mi.

      Un saludo.

  6. En mi opinion, mezclas dos conceptos que no siempre son coincidentes. Una cosa es la fe (catolica, entiendo por tu post) y otra distinta tener valores. Conozaco mucha gente con valores, solidos valores, y sin fe y al reves, gente que profesa la fe catolica y que no tienen valores. Cuanta gente ha sufrido persecucion, tortura y muerte, simplemente por culpa de la fe (de todas o casi todas las religiones). Un saludo

    • Albert:

      Te agradezco mucho que dejes tu punto de vista. Al respecto, quiero comentar que tengo muy claro que hay mucha gente sin fe que tiene valores, ética. Está claro. No he afirmado en ningún momento que la fe sea la única vía.
      En cuanto a la segunda parte, quizás el equívoco está en identificar religión y fe, no es lo mismo. Es verdad que las diferentes religiones han tomado en vano el nombre de Dios, usándolo para matar y cometer tantas injusticias. Las personas que han hecho esto a lo largo de la historia demostraban por sus actos que no tenían Fe en Cristo, era otra cosa lo que tenían, pero desde luego no seguían al que murió perdonando a sus enemigos. Sí usaban todo el montaje religioso, incluido a veces desde la propia Iglesia, pero Fe, lo que se dice Fe, no era. Por sus frutos los conoceréis.

      Para mi Fe (y hablo de casos que conozco en persona) es la de una persona a la que despiden injustamente de su trabajo y no reclama nada ante el juez, porque cree verdaderamente en que la Verdad está en aquel que dijo “al que te robe el manto, regálale también la túnica”. Lo natural en el hombre es reclamar lo que es suyo; lo contrario es sobrenatural (por eso afirmo que viene de algo por encima de nuestra propia naturaleza, la Fe).
      Fe es la de esa familia que, ante la nevera y la despensa y la cartera completamente vacías (en el sentido literal de la palabra) se sientan a la mesa y bendicen y dan gracias a Dios por los alimentos que van a tomar, porque creen en aquel que dijo: “mirad las aves del cielo; no siembran ni cosechan, y el Señor las alimenta. ¿No valéis vosotros más que un pajarillo?”. Se fían de que su Padre no les va a dejar tirados. Claro, y esta fe, que se vive en los acontecimientos de la vida, se afianza cuando a los cinco minutos de sentarse a la mesa suena el timbre de la casa y al abrirla se encuentran al repartidor del supermercado con una gran compra que alguien ha hecho para ellos. Lo importante de esa Fe no es que ese día comieran, sino que en la precariedad de no tener qué comer no dudaron del amor de Dios, no dudaron de que eso que estaban viviendo era algo que Dios permitía y por tanto lo podían vivir sin miedo y con paz en el corazón.
      Fe es la de una persona, con varios hijos, que presenta su baja voluntaria en la empresa porque su jefe le pide falsear una documentación. Esa Fe no le dice que no hay que hacerlo porque hay una ley moral que lo prohíbe, sino que sabe que la mentira es un mal en si misma, engendra la muerte, y que la Verdad del Amor de Dios es lo único que vence esa muerte. Y prefiere esa Verdad que da vida al mejor trabajo posible.
      Hablo de esta Fe, y todas estas personas no son perfectas, son como la mayoría. Se conocen y saben que ellos no son del todo de fiar, por eso se apoyan en el Único del que te puedes fiar por completo. Como decía san Felipe Neri (un hombre con auténtica Fe): “Señor, no te fíes de Felipe, que Felipe te la juega”.

      A estas personas que comento, que tienen nombres, apellidos y numero de móvil, (y lo puedo decir porque las conozco en persona) te aseguro, Albert, que lo que les da esos valores es su Fe en Jesucristo, no el ser “buenas personas” (concepto que, por otra parte, no se muy bien lo que quiere decir).

      Lo dicho no significa, como decía al principio, que otro sin Fe no pueda tener valores y ética, también.

      Gracias por leer el post y por molestarte en dejar tu comentario.

  7. Buenos días fabuloso post como siempre Víctor un placer el poder seguirte y leerte siempre nos haces reflexionar. Como estoy leyendo por aquí algunas aportaciones realmente interesantes y en una de ellas se habla de la ética y que no comparte tu fe, voy hacer esta pequeña aportación.

    !!!Principios morales!!!
    Doble+Moral.
    Los principios morales
    Los principios morales vienen de la religión, los principios éticos de la sociedad gregaria y de la filosofía humanista. Pero ambos son tan artificiales como el PVC. El ser humano no es “bueno” y solidario por naturaleza, sino por decreto. Decreto moral religioso de un dios “justo, juez y vengativo” o por la ética que castiga con el ostracismo, desprecio social y o incluso con una ley apoyada en la ética.
    El ambiente animal y salvaje de supervivencia es fácil y duro, fácil de entender porque somos animales y duro porque ves “la vida” como es. Cuidando una cría de un animal salvaje, dándole de mamar, en incluso proporcionando un “calor animal” (con otra especie similar) de un entorno parecido en su escala animal en muchas ocasiones podemos comprobar que es rechazada por otras especies emparentadas y separadas por la evolución. He tenido esa cría en mis brazos notando como su corazón palpitaba con una intensidad inusual además de notar como la confianza de que un depredador como el ser humano puede aportar a un animal salvaje que por instinto y herencia genética tiende a escapar, huir, temer, etc. calor, calor y confianza que podemos transmitir. Yo soy capaz de tranquilizar con mis manos al animal.
    Sobre el concepto de la moral, y la ética. Yo puedo curar y retornar ese animal a su entorno endémico e irme a casa tan feliz… Si esto ocurre en un pueblo del Senegal (por poner un ejemplo) posiblemente ese animal acabaría muerto y engullido. ¿Qué es mejor, quien tiene la razón ética o moral? Yo o el indígena del Senegal.
    Los principios morales varían al igual que una gama cromática dentro del espectro del color. La ética es tan vulnerable y plural como civilizaciones variopintas existentes hay en el planeta. Pero… el comportamiento animal, depredador, del ser humano es único y genético. Solo hace falta ver pueblos en anarquía, miseria, guerra y hambre, para ver algo que sí es un “comportamiento” general y único en el ser humano, el depredador destructor. Me podéis tachar de ser tremendista o vilipendiar a la especie humana, pero conozco en mi larga carrera por la vida salvaje más animales con buenos comportamientos y sentimientos que humanos en la ciudad (una visita a la prensa diaria, por ejemplo). Y con la ventaja que los animales desconocen la ética y la moral. El ser humano necesita de una moral (religiosa) y de una ética para no matarse primero entre ellos y segundo destruir el ecosistema.

  8. Correcto aquí Víctor como bien expone que no pretende dar una o unas clases de catequesis, totalmente de acuerdo. Yo soy católica apostólica romana, no practicante pero cuando tengo que ir a misa me siento muy bien, no se pero me transmite algo especial una verdadera tranquilidad interna. Todos deberíamos de tener la biblia en casa el libro sagrado el libro de los sabios para mí. Leer algo de esta gran obra cada día es para reflexionar pensar es la mayor obra escrita de todos los tiempos ..Hay que saber entenderlo utilizando la mente para transformas y saberlo llevar a la práctica.
    La palabra Biblia proviene de las palabras griega y latina que significan “libro”, un nombre muy apropiado, puesto que la Biblia es el Libro para toda la gente de todos los tiempos. Es un libro como no hay otro, único en su clase.

    Sesenta y seis diferentes libros forman la Biblia. Éstos incluyen libros sobre la ley, tales como Levítico y Deuteronomio; libros históricos, tales como Esdras y Hechos; libros de poesía, tales como Salmos y Eclesiastés; libros de profecía, como Isaías y Apocalipsis; biografías, como Mateo y Juan; y epístolas (cartas formales) como Tito y Hebreos.
    ¡Ojo a este dato! Cerca de 40 diferentes autores humanos contribuyeron para su formación, escrita dentro de un período aproximado de 1,500 años. Los autores fueron reyes, pescadores, sacerdotes, oficiales gubernamentales, granjeros, pastores y doctores. Toda esta diversidad converge en una increíble unidad, con temas comunes entrelazados a través de toda ella.

  9. Todas las religiones no dejan de tener un mismo denominador común hay que saber entenderlas, pero eso no implica que nos vayamos al muro de las lamentaciones pero respetando la decisión de cada uno porque quizás sea la forma que tienen los judíos de expresarse porque no tienen a nadie , como el que le gusta irse a su templo arrodillarse delante de la imagen de Cristo o de su santo preferido, hablar con el llora y cuando sale de su templo esa persona sale renovada con una gran tranquilidad interna son formas de expresarse hacerse sentirse desahogarse sanamente . Ninguna religión aporta nada malo todo lo contrario, el malo es el fanático y el que no sabe entender comprender o no quiere porque solo le gusta sembrar el mal y hacer el mal a todo su prójimo.

  10. Esto me lo envió un gran amigo hace un tiempo y lo encuentro muy interesante quiero compartir con vosotros.
    Este pensamiento se acerca mucho más a lo que yo puedo llegar a pensar y cómo podéis ver se desmarca totalmente del concepto tradicional:

    Con cariño y sin polémica.

    “Si Dios hubiera dicho”…:

    ¡Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho! Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida.

    Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti.

    ¡Deja ya de ir a esos templos lúgubres, oscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa! Mi casa está en las montañas, en los bosques, en los ríos, en los lagos, en las playas. Ahí es donde vivo y ahí expreso mi amor por ti.

    Deja ya de culparme de tu vida miserable; yo nunca te dije que había nada mal en ti o que eras un pecador, o que tu sexualidad fuera algo malo

    El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. Así que no me culpes a mí por todo lo que te han hecho creer

    Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas que nada tienen que ver conmigo. Si no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tus hijos, ¡no me encontrarás en ningún libro!

    Confía en mí y deja de pedirme. ¿Me vas a decir a mí cómo hacer mi trabajo?

    Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te critico, ni me enojo, ni me molesto, ni castigo. Yo soy puro amor.

    Deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar. Si yo te hice… yo te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de
    incoherencias… de libre albedrío ¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que yo puse en ti? ¿Cómo puedo castigarte por ser como eres, si yo soy el que te hice? ¿Crees que podría yo crear un lugar para quemar a todos mis hijos que se porten mal, por el resto de la eternidad? ¿Qué clase de dios loco puede hacer eso?

    Olvídate de cualquier tipo de mandamientos, de cualquier tipo de leyes; ésas son artimañas
    para manipularte, para controlarte, que sólo crean culpa en ti.

    Respeta a tus semejantes y no hagas lo que no quieras para ti. Lo único que te pido es que pongas atención en tu vida, que tu estado de alerta sea tu guía.

    Amado mío, esta vida no es una prueba, ni un escalón, ni un paso en el camino, ni un ensayo, ni un preludio hacia el paraíso. Esta vida es lo único que hay aquí y ahora y es lo único que necesitas.

    Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes, nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro.

    Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno.

    ¿Te puedo dar un consejo? Vive como si no hubiera nada más después de esta vida. Como si ésta fuera tu única oportunidad de disfrutar, de amar, de existir.

    Así, si no hay nada, pues habrás disfrutado de la oportunidad que te di.

    Y si lo hay, ten por seguro que no te voy a preguntar si te portaste bien o mal, te voy a preguntar ¿te gustó? ¿te divertiste? ¿qué fue lo que más disfrutaste? ¿qué aprendiste?

    Deja de creer en mí; creer es suponer, adivinar, imaginar. Yo no quiero que creas en mí, quiero que me sientas en ti. Quiero que me sientas en ti cuando besas a tu amada, cuando arropas a tus hijos, cuando acaricias a tu perro, cuando te bañas en el mar.
    Deja de alabarme, ¿Qué clase de Dios ególatra crees que soy?
    Me aburre que me alaben, me harta que me agradezcan. ¿Te sientes agradecido? Demuéstralo cuidando de ti, de tu salud, de tus relaciones, del mundo. ¿Te sientes mirado, sobrecogido? ¡Expresa tu alegría! Ésa es la forma de alabarme.
    Deja de complicarte las cosas y de repetir como perico lo que te han enseñado acerca de mí. Lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas. ¿Para qué necesitas más milagros? ¿Para qué tantas explicaciones?
    No me busques afuera, no me encontrarás. Búscame adentro… ahí estoy, latiendo en ti.”
    Saludos para todos.

    • Esta parte es sencillamente genial.

      Diferentes religiones ofrecen “normas” de conducta a veces opuestas.

      La mayoría de personas sigue una u otra religión en función del área geográfica de nacimiento.

      Las “normas” éticas si no benefician al conjunto son pura manipulación.

      Prefiero qué los comportamientos se guíen en normas universales (como diría Kant), no de una religión.

      Saludos,

  11. Moral sin religión
    La mayor parte de las religiones se propugnan como la fuente de la moralidad, sin embargo, la moral existe en todo tipo de sociedades, religiosas o no, y algunas veces suele ser negativa pero lo que más importa es el comportamiento moral varía entre religiones y sociedades diversas hasta el punto de existir moralidades antagónicas.
    El tema de la moralidad sin religión, es tratado tanto por estudiosos como por escritores basados en la cultura popular; todo ello incluye libros y estudios como el de Richard Dawkins (2006) The God Delusion, el de Michael Shermer(2004) The Science of Good and Evil, el libro de Christopher Hitchens (2007) God Is Not Great, el de Paul Chamberlain (1996) Can we be good without God o el de Richard Holloway (1999) Godless Morality: Keeping religion out of ethics.
    Varias figuras de las tradiciones religiosas han afirmado que, si bien los no religiosos pueden actuar y actúan moralmente, la idea de la moral y las normas abstractas del bien y del mal no puede existir sin algún tipo de componente religioso. Por ejemplo, el académico y escritor C.S. Lewis hizo el argumento en Mere Christianity (Mero Cristianismo) de que, si lo sobrenatural y estándar objetivo de bien y mal no existe fuera del mundo natural, entonces el concepto de “bien” y “mal” se atasca en el Problema del ser y el deber ser, razón por la cual, las preferencias por una cierta norma moral sobre otra, es inherentemente insostenible y arbitrario, como preferir un sabor sobre otro en un alimento, o elegir un lado u otro en un camino
    Algunos pensadores no teístas, nihilistas y existenciales han apuntado que las cuestiones como el bien y el mal no tienen ningún significado y cualquier noción de moralidad es pura fantasía. El escritor y filósofo Albert Camus, hablaba del tema de la indiferencia del universo hacia el ser humano y el escaso sentido de la vida en su novela El extranjero, en la que el protagonista aceptaba la pena capital sin tristeza o sentimientos de justicia o moral.

  12. Moral sin religión
    Concepto de “bien” y “mal” se atasca en el Problema del ser y el deber ser,
    El problema del ser y el deber ser (también llamado la guillotina de Hume, y muchas veces confundido con la falacia naturalista) es un problema en metaética acerca de la posibilidad de deducir oraciones normativas a partir de oraciones descriptivas. Las oraciones descriptivas son aquellas que dicen lo que es el caso, mientras que las oraciones normativas son aquellas que dicen lo que debe ser el caso. Tómese por ejemplo el siguiente par de oraciones:
    1. Nerón es cruel.
    2. Nerón debe ser cruel.
    La primera es una oración descriptiva y la segunda es una oración normativa, y resulta evidente que existe una gran diferencia entre ambas. Para deducir una oración normativa, una manera es construir un argumento que incluya una oración normativa entre las premisas. Así por ejemplo:
    1. Todos los emperadores deben ser crueles.
    2. Nerón es un emperador.
    3. Por lo tanto, Nerón debe ser cruel.
    Según la lógica deóntica, este argumento tiene la siguiente forma válida:
    1.
    2.
    3.
    (Donde es “x es un emperador”, es “x es cruel”, y es “Nerón”.)
    Pero el problema del ser y el deber ser consiste en encontrar una manera de deducir oraciones normativas sin tener que incluir más oraciones normativas entre las premisas. En el argumento anterior, uno puede preguntar por una justificación para la nueva oración normativa, “todos los emperadores deben ser crueles”. En tal caso, la única salida sería deducir la oración a través de otro argumento que incluya una premisa normativa. Por ejemplo:
    1. Todos los líderes deben ser crueles.
    2. Todos los emperadores son líderes.
    3. Por lo tanto, todos los emperadores deben ser crueles.
    Pero esto nos deja con el nuevo problema de encontrar una justificación para la premisa “todos los líderes deben ser crueles”, y con la amenaza de una regresión al infinito. Podría observarse, por supuesto, que así como se puede pedir justificación para las premisas normativas, se puede pedir justificación para las premisas descriptivas. Pero esto es otro problema, que puede encontrar otras respuestas. Una diferencia entre las oraciones descriptivas y las oraciones normativas es que las primeras, a diferencia de las segundas, pueden (quizás) juzgarse verdaderas o falsas a partir de la investigación empírica. Así por ejemplo, el valor de verdad de la oración “Nerón es un emperador” puede determinarse haciendo una investigación histórica. Sin embargo, no sucede lo mismo con la oración “Nerón debe ser cruel”. La verdad o falsedad de esta oración debe determinarse por otros métodos, y si se descarta la posibilidad de probar su verdad a través de una deducción a partir de premisas verdaderas, entonces vale preguntar si hay algún otro camino.
    El abismo que separa a los hechos de los deberes no tiene nada que ver con el contenido de las proposiciones descriptivas de las que se parte. Lo mismo da que se trate de proposiciones metafísicas, científicas o de la vida cotidiana. El error se encuentra en el procedimiento, no en el punto de partida.

  13. Moral sin religión…!
    El problema fue presentado por primera vez por David Hume en un breve párrafo de su libro de 1739-40, el Tratado sobre la naturaleza humana:
    En todo sistema de moralidad que hasta ahora he encontrado, siempre he notado que el autor procede por algún tiempo en los modos ordinarios de razonamiento, y establece la existencia de Dios, o hace observaciones concernientes a los asuntos humanos, cuando de pronto me veo sorprendido de encontrar, que en vez de los enlaces usuales de las proposiciones, es y no es, encuentro que no hay ninguna proposición que no esté enlazada con un debe, o un no debe. Este cambio es imperceptible; pero es, sin embargo, de grandes consecuencias. Pues como este debe, o no debe, expresa una nueva relación o afirmación, es necesario que sea observada y explicada; y que al mismo tiempo se dé una razón, para lo que parece totalmente inconcebible: cómo esta nueva relación puede ser una deducción de otras, que son completamente diferentes de ella.
    La cita de Hume muestra que las proposiciones normativas, sea que expresen obligaciones (“debe”) o prohibiciones (“no debe”), tienen una estructura lógica distinta (“una nueva relación”) a la de las proposiciones fácticas (“es y no es”). De modo que si las primeras intentan deducirse de las segundas, pareceríamos estar ante un razonamiento falaz, esto es, un razonamiento que puede resultar persuasivo pero que sin embargo es lógicamente incorrecto.
    Hasta el momento en que Hume escribió el mencionado pasaje, el problema del ser y el deber ser no había sido planteado ni propiamente reconocido como un problema por los filósofos morales. Es sólo a partir del pasaje de Hume, y más fundamentalmente a partir de su recuperación por parte de algunos pensadores analíticos del siglo XX, que se percibió la complejidad del problema del ser y deber ser, y se extendió la idea de que existe un abismo lógico insalvable entre el orden fáctico y el orden normativo. Desde entonces, el problema ha crecido en importancia hasta convertirse en uno de los temas centrales de la metaética contemporánea.
    En 2004, Nicolás Zavadivker propuso una ampliación del argumento de Hume, al mostrar que aún cuando las normas pudiesen ser deducidas a partir de descripciones, este procedimiento no podría dar cuenta de la moralidad de las mismas. Esto se debe a que las premisas del razonamiento serían (por ser descriptivas) axiológicamente neutras, por lo que no permitían mostrar el carácter justo o correcto de ese deber, es decir, no permitirían justificar moralmente la conclusión normativa. Zavadivker denominó falacia de la justificación cognitiva al error consistente en considerar que razones de orden cognoscitivo bastan para justificar una norma, esto es, para considerarla justa o correcta

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