¿JUNTOS O SEPARADOS?

Con este post no es que rompa mi paréntesis bloguero; simplemente, me ha salido más o menos de corrido, y he pensado publicarlo.

El título del post aglutina y sirve para tres cuestiones que tengo estos días en mente, aparentemente inconexas, pero que si te fijas sí tienen mucho que ver.

La primera de ellas hace referencia a la candente cuestión del nacionalismo y/o independentismo en Cataluña. Sé que es un tema que puede levantar ampollas y calenturas, y he pensado mucho si escribir o no sobre ello, pero he llegado a la conclusión de que no estaría bien que no pudiese exponer mi opinión en mi propio blog, siendo solo eso, mi opinión. Y si alguien se ofende le pido disculpas por adelantado, aclarando que solo pretendo aportar un punto de vista más, el mío, tan poco importante como el de cualquier otro. Yo conozco la intención con la que escribo, pero no tengo el control sobre la intención con la que cada cual pueda interpretar lo escrito.la fuerza de estar juntos

La cuestión es que precisamente del primer contacto que tuve con esta tierra, hace más de veinte años, tomo el título de este post. Sucedió que disfrutando de un fin de semana con unos amigos en Barcelona (la primera vez que venía), la primera noche y en el primer bar que entramos, me chocó mucho cuando, al disponerme a pagar las consumiciones (no recuerdo por qué fui yo a la barra), el camarero me preguntó: “¿junto o separado?”.

Habiendo nacido en Bilbao, y habiendo vivido y estudiado en Logroño, Zaragoza y Madrid me tuvieron que explicar que se refería a que si iba yo a pagar lo de todos, o cada uno se pagaba lo suyo. Reconozco que aquella cuestión me sorprendió (me pareció que rezumaba un gran sentido organizativo), y la verdad es que en todo este tiempo que llevo viviendo felizmente en Barcelona, prácticamente nada me ha hecho cambiar en la percepción del fondo de aquella pregunta.

Lo cierto es que, a pesar de que vivo en la ciudad condal, estoy casado con una catalana y mis hijos lo son, que me encantan Barcelona y todo lo que he visto de esta tierra, las personas que conozco, la cultura, la gastronomía y tantas otras cosas, en el fondo siento que me cuesta identificarme con un territorio, región, país, nación (elige tú el término), con una visión de la vida en la que el dinero resulta ser algo tan importante (subrayo el adverbio, no el adjetivo: no soy un ingenuo flower-power que piense que el dinero no es necesario).

Esa es mi percepción personal. Y justamente, ahora con todo este tema del nacionalismo, me da la impresión que lo que más pesa es, de nuevo, el dinero. Ojo, que no digo que se tenga o no razón en lo que se reclama; ni afirmo que el nacionalismo como tal sea o no rechazable. Lo que digo es que me siento más cercano a lo que Joseph Stiglitz (premio Nobel de Economía) decía esta semana en La Contra de La Vanguardia: “he tenido la suerte de tener unos padres que eran modestos, pero que me educaron en la convicción de que el dinero solo es un medio, y no el fin de esta vida”.

No rechazo, ni mucho menos, el nacionalismo. Simplemente, como concepción personal aplicable a casi todo, yo estoy más por lo que une que por lo que separa. Me parece mucho más práctico e incluso más divertido (y se pueden poner muchos ejemplos, unos obvios y otros no tanto). Pero comprendo perfectamente que otros vivan este tema de manera diferente.

La segunda cuestión que me ha traído a la memoria aquella anécdota de la minuta en el bar es de índole profesional, de lo que se supone va este blog, RRHH y eso. Se trata del caso que me comenta un preocupado colega sobre una persona, mando intermedio, que ha conseguido vivir durante mucho tiempo en su empresa haciendo lo que le ha dado la gana, importándole un pimiento las consecuencias que eso pudiera tener para sus compañeros y para la propia empresa. Eso ha ocurrido, en primer lugar, porque sus superiores se lo han permitido (y no voy a entrar en las razones de ello, que por lo que me explica son bastante vulgares). Pero lo que me recuerda al título del post es precisamente la actitud de dicha persona que, primero, se ha aprovechado de esa laxitud de los jefes, y segundo y sobre todo, ha llevado a la práctica la quintaesencia de aquella pregunta “¿juntos o separados?”: separados, que, se quiera o no, en realidad significa solos, cada uno por su lado.

Intuyo, dado que no conozco los entresijos personales, que esa actitud difícilmente es solo profesional. Supongo, no tengo la certeza, que el que actúa así en el trabajo difícilmente lo hará de manera diferente fuera de él. Imagino que ese tipo de personas deben creer que la felicidad está en conseguir hacer en cada momento lo que te da la gana, sin importar lo que eso suponga hacia los demás (tanto a nivel personal como laboral); pienso que esa vida se basa, no puede ser de otro modo, en gratificaciones momentáneas (y efímeras) fruto de haber conseguido hacer uno su propia voluntad.

Debe ser esa una forma de vivir, pero creo que, aparte de poco ética, resulta muy poco inteligente; resulta ser muy de trilero habilidoso a corto plazo, pero sin ningún tipo de visión de futuro. En lo personal no puede abocar a otra cosa que acabar sólo, y profesionalmente a nada que no sea el fracaso: en este ámbito no cabe otra cosa que no sea “juntos” o “juntos”. El que no puede ver eso, no puede estar en un equipo, es incompatible por definición.

Finalmente, tercera cuestión, y muy relacionada con lo anterior, ayer asistí al funeral de un compañero de trabajo. Comenzamos ambos a trabajar en nuestra empresa, hace ya muchos años, con un solo día de diferencia; una persona que en su trabajo y fuera, vivía de manera opuesta al caso que explicaba antes; mantuvo el sentido del humor incluso frente a la muerte. La iglesia, claro, estaba muy, muy llena de personas que vinieron a despedirle: todos juntos.

Yo pensaba, y quizás es muy dura la reflexión, ¡¿cuánta gente irá a despedir al que ha vivido sin importarle un comino los demás (o sea, separado)?!. Por suerte, creo sinceramente que son los menos (llámame ingenuo), y justamente por eso se les nota tanto.

Para acabar, le saludo: ¡Ricardo, hasta la vista!; vete preparándonos un campito de fútbol para dar unas patadas, como antaño, según vayamos llegando los demás. Pero ten paciencia, ¿eh?, que tampoco tenemos prisa.

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22 thoughts on “¿JUNTOS O SEPARADOS?

  1. Con el fin sumar y aportar una visión de alguien “no radicalmente independentista, un poquito si (*)”, diré que a mi me encaja más el “juntos pero no revueltos”. Me explicaré en términos gastronómicos …. receta tradicional de ajoarriero de bacalao vs. bacalao al ajoarriero desconstruido. Pues la elección es fácil, entra en la cocina, mira el chef, mira el equipo incluidos los marmitones y entonces decide como quieres el plato.
    (*) ¿y quién no lo es en toda Europa respecto a su estado central?

    • Muchas gracias, Xavier; especialmente porque la aportación viene desde una visión algo diferente a la mía, al menos “un poquito”.

      Sin embargo, precisamente en cocina, aunque tú estás mucho más puesto que yo en la materia, la buena fusión de los ingredientes suele conseguir resultados espectaculares; cuando la salsa no liga, los elementos no se transforman en algo nuevo en que todo se unifica, el resultado suele ser un fiasco.

      Aunque tú seguro que conoces alguna receta maravillosa y sorprendente donde cada elemento va por su cuenta y el resultado final es magnífico 🙂

      Saludos.

  2. Con el fin de seguir con el mismo símil, me viene a la memoria un plato cubano de OLLA. Por la falta de alimentos en el país, cada vecino aporta lo que tiene y con ello se elabora una comida común. Al final el resultado es más más sabroso que el fruto individual que cada cual hubiera cocinado.
    Siguiendo con el caso de la colaboración o el individualismo en el trabajo, aplico la misma premisa, juntos. Lo que sí me preocupa es cómo en estos tiempos de crisis los individualismos crecen como hongos en otoño. En este caso, la consecuencia es un empobrecimiento general y un cortoplazismo rabioso.
    Ricardo se me adelantó como tu amigo, pero el me escribió y enseñó como nadie que de todos tenemos algo que aprender. También en este caso la opción es juntos.

    • Gracias Mª José:

      No conozco ese plato, la olla cubana, pero estoy seguro de que lo que lo hace tan especial, lo que le debe dar un sabor imposible de conseguir con cualquier técnica culinaria, es el hecho de que se prepara con la aportación común de todos los comensales, aportación que viene, además, de la precariedad y no de la abundancia.

      ¡¡Cuánto podríamos aprender de esa comida caribeña: de la forma de prepararlo y de la forma de comerlo, todos juntos!!.

      Saludos.

  3. Victor, me gusta tu reflexion y aunque empezabas con un tinte de actualidad catalanista en mi opinion encierra algo mas imperecedero como son los valores humanos, esos que es muy importante recuperar sin que por ello se nos tilde de poco progresistas y es que hay valores que en si mismos no debieran ser asociados a ideologia alguna ni a doctrinas de corte politico o religioso sino a la busqueda de una mejor sociedad y una mejor clase politica.

    • Inés, muchas gracias por dejar tu aportación. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices sobre los valores, que como es evidente por el contenido del blog, me parecen imprescindibles en la vida (personal, laboral y social); de hecho aunque, como era esperable, la primera parte del post está dando más “juego” entre los lectores (también en LinkedIn), en realidad es la segunda parte donde se ve qué actitudes no y sí pueden ayudar a construir una sociedad mejor (sobre los políticos, creo que deben ser ellos mismos los que se pongan las pilas, la verdad).

      Y si por ello nos tachan de poco progresistas, la verdad es que las etiquetas y definiciones importan bastante poco: creo más en la verdad de que por sus frutos los conocerán. Y cada uno somos responsables de eso, de los hechos, de los actos, de los frutos que aportemos o no.

      Un saludo.

  4. Hola Víctor,

    Felicidades por tu sinceridad y claridad expositiva. Hoy en día, mucha gente se tiene por “científica”, esto es, sólo quieren creer aquello que pueden ver, oír, tocar, etc. Creo que seria bueno que ese criterio lo aplicáramos todos en las relaciones sociales y comunitarias: entidades locales, diputaciones, estados, etc. Es decir, que discutiéramos sobre cosas PALPABLES, MEDIBLES, OBJETIVAS Y TANGIBLES. Por desgracia, lo que muchos predican de palabra no lo reflejan en sus actos, pues evidente está que las más importantes decisiones sociales y políticas se tomarán en base a criterios tan subjetivos y poco medibles como el nacionalismo.

    El nacionalismo es un sentimiento, y cada uno tiene el suyo particular, con todo su derecho a ser respetado y a respetar el de los demás. Tratar de poner de acuerdo a un grupo humano en torno a este tema es imposible, porque homogeneizar aquí no se puede. Cada uno acabará teniendo sus propias particularidades, porque los de Sabadell se diferencian de los de Tortosa, y los del barrio A de los del barrio B, etc. Es un tema personal y reservado; pero, por desgracia, algunos lo toman como “el criterio” decisivo, que hay que publicitar y proclamar por todos sitios.

    Es una quimera que tener un estado nuevo resuelve todos los problemas. Si se consiguiera, después aparecerían diferencias y disputas a nivel de ciudades o entre regiones agrarias con respecto a regiones industrializadas, etc. En fin, mejor sería ver a los demás como individuos diferentes a nosotros con los que compartir y unir en aquellas cosas que nos pueden unir y hacer compartir y convivir juntos y en paz.

    Un cordial saludo,

    • Manuel:

      Te agradezco mucho el amplio comentario que has dejado. Siempre digo, y a veces puede parecer que es para dar coba pero no es así, que lo mejor de los post siempre es el diálogo posterior que se genera en los comentarios.

      TOTALMENTE DE ACUERDO EN EL TEMA DE LOs SENTIMIENTOS (es la primera vez que escribo en mayúsculas, salvo los títulos, o sea que imagina cuánto estoy de acuerdo). Lo que no has comentado es que los sentimientos son muy traicioneros, y cambiantes, y sensibles (cuánto nos ofende todo lo que va contra nuestros sentimientos, en cambio cuando algo va contra nuestra razón no nos ofende, nos incita a argumentar, a la pugna intelectual, sin entrar en personalismos; es curioso).

      Por eso creo, como dices, que es tan difícil resolver ese aspecto de la cuestión, el de los sentimientos y sus ofensas por contrariarlos. Y verdad total, también, que cada uno tiene derecho a tener sus propios sentimientos (incluido, desde luego, el sentimiento nacional, tan humano, de pertenencia a una comunidad, a una cultura y a una tierra). Personalmente, y quizás haya influido la suerte de haber vivido en cinco regiones diferentes, cada vez me importa más un pimiento esa ligazón a un trozo de tierra en particular. Me doy cuenta que me interesa mucho más las personas que están encima de esa tierra, cada una un mundo en si misma. Entiendo a Paul Young con aquello de que, “allí donde dejo mi sombrero, esa es mi casa”.

      Y en cuanto a las personas, la verdad es que en todos, en todos los sitios donde he estado y vivido, he encontrado gente maravillosa, y también en todos algún imbecil (los menos). Ninguno de los sitios donde he estado está libre de unos y de otros; no parece, pues que seamos tan diferentes.

      Y lo que también me doy cuanta es de que, en cuanto se deja de hablar de este asunto que nos ocupa, todo se simplifica y se normaliza, también aquí, en Cataluña, donde llevo viviendo encantado 18 años, sin el menor problema en este sentido (porque también los sentimientos, visto desde fuera, pueden engañar). Y es que las personas tenemos la extraña capacidad de crear problemas, incluso donde no hace ninguna falta que los haya.

      Saludos y gracias de nuevo.

  5. Ayer emitieron un documental en catalá, en La 2. Lo hacen con frecuencia. La gente entrevistada habla en su idioma y colocan subtítulos. Mi impresión es que existe, efectivamente, un trasfondo económico (un vasco dispone de un sesenta por ciento más de presupuesto público, en porcentaje, que un castellano, por el concierto; eso es lo que demanda Mas hoy), que no es el único. Lo que sé es que hace muchos años que ni por motivos laborales (no hablo catalá) ni por ocio visito Cataluña, así que cualquier cambio de estatus me supondrá un encarecimiento de los teclados con la letra Ñ y un montón de versiones televisadas. Sospecho que hay mucho español que votaría por que se fueran.
    Personalmente, me afecta más la muerte de un amigo y saber que los demás también pierden personas queridas, vivan donde vivan, que la manipulación política de los monarcas de turno, se llamen Rajoy, Mas, Urkullu o Fabra. Saludos y mis condolencias.

    • Muchas gracias, Gustavo; está claro que las personas son mucho más importantes que las piedras, o los peajes, o las líneas de alta velocidad, o lo que sea. Y en especial, cuando alguna cercana nos deja, aun contribuye más a relativizar todo lo demás. O eso sería lo lógico que ocurriese.

      Como respondía a Manuel en el comentario anterior, pienso que también la posibilidad de que quizás “hay mucho español que votaría por que se fueran” (los catalanes, se entiende) responde sin duda precisamente a una cuestión de sentimientos, tan sensibles, tan fáciles de herir, y tan efímeros en muchos casos. Casi siempre son afrentas, de afrentas sobre afrentas anteriores, que al final nadie sabe muy bien de dónde viene todo. Casi siempre heridas que vienen de prejuicios adoptados de oidas, sin conocer cara a cara a los destinatarios de los mismos.

      Dices que hace muchos años que no visitas Cataluña: pues yo te animaría a que lo hagas, es una tierra estupenda, como su gente. Y animaría a los de aquí a que hiciesen lo mismo en dirección al otro lado. Moverse, viajar, ayuda a conocer, a conectar con el otro, a regenerar la empatía, lo que indefectiblemente, si no se es un malnacido, lleva a ir abandonando los prejuicios sin fundamento, que casi siempre son el origen de tanto inútil, ruinoso y absurdo desencuentro.

      Un saludo.

  6. Hola Victor

    Ante todo felicitarte por tu decison de publicar sobre esto, existe la libertad de expersion, pero desgracidamente algunas personas no saben separar objetivamente la diferencia de opiniones, de otras relaciones personales o profesionales.

    Creo que es entendible que se tengan opiniones ligadas a sentimientos, que principalmente iran ligadas a aspectos culturales, pero no deberian mezclarse con la forma de organizarse a nivel economico y juridico, en esto creo firmemente en que la union hace la fuerza, y cuando se pretende llevar el gato al agua, no se consigue mas que empobrecer a ambas partes, ademas de generar innumerables polemicas y enfrentamientos, especialmente en momentos de trabajar juntos para remontar una situacion critica. En resumen creo que no es el momento adecuado.

    Pero lo que me gustaria expresar aqui, no es mi opinion particular sobre el tema, sino plantear que hay mas alternativas al “legitimo” debate sobre la independencia, si hemos leido alguno de los inumerables libros y documentos sobre la gestion y el lideazgo, todos coinciden en lo beneficioso de ser un buen “lider”, no debe pretender ganar siempre, ni ganar mas, ni mucho menos quedarse con lo mejor, el secreto esta en conseguir que todos mejoremos, no consiguiendo ventajas en la negociacion, sino convenciendo, enseñando, colaborando, siendo generoso, etc.
    Cuando un lider consigue esto, casi nadie cuestiona su autoridad, ni tampoco que gane mas que los demas.
    Trasladando esto al conexto autonomico, en España estamos necesitados de buenos lideres, politicos, gestores, economistas, quien considere que tiene estas cualidades, ¿porque no se esfuerza en trabajar para el bien comun de todos?, si lo demuestra en su entorno, ¿quien le negaria ampliar su campo de accion?, con esto conseguira mas de lo que pretende, para el y para todos, ademas de un respeto y reconocimeinto universal, algo que no conseguira de todos los españoles, ni tan siquiera de todos los de su comunidad, aunque consiguieran la independencia.

    • Antonio, muchas gracias por regalarnos tu comentario, con el que estoy muy en sontonía.

      Sobre los sentimientos que rodean a todo esto ya se ha comentado en anteriores intervenciones. Qué difícil lidiar con ellos sin que nadie se sienta herido o menospreciado.

      Dices que necesitamos esos líderes que arrastren, con convicción. Probablemente es cierto, pero pienso que los líderes no son como setas que llueve y salen cuarenta. m
      Mas bien creo que son el reflejo de lo que la sociedad es. Por eso pienso que el cambio debe venir de cada persona, ý cuando eso se vaya produciendo ya saldrá de forma natural el líder que se necesita. Valores, eso es lo que hace falta, y voy a concretar: “el que busca su vida la perderá, pero el que la pierda, la encontrará” (perder la vida=darse). Encontrar el secreto de que la vida, la felicidad, está en dar, en amar. Al prójimo, que viene de próximo (cercano): el prójimo no solo es el pobre niño necesitado de Somalia (que también): hay un montón de prójimos en el otro extremo de la línea del AVE.

      Saludos.

  7. Hola Víctor,

    me gustaría solo aportar mi pequeña experiencia, pero que ha sido muy reciente,
    hace tres años visité Barcelona, por primera vez, y viviendo en Madrid, la verdad es que tenía muchos prejuicios, por lo que había oído en mi casa más que nada y si acaso por la rivalidad Madrid-Barsa.

    Bueno, pues me encontré una ciudad tranquila (Barcelona), muy bohemia, con gente que no va deprisa por la calle, me gustó mucho, hasta no me importaría trabajar allí! Creo que la rivalidad es sólo deportiva, que los catalanes son gente trabajadora, un poco peseteros eso sí (ja), pero no veo en la calle animadversión a los madrileños.

    Hay una cosa que yo siempre le digo a mi madre, cuando empieza con los rojos y la guerra civil; las personas que participaron en aquella guerra fratricida, no son las mismas que hoy forman la sociedad, no tiene por qué haber rencillas hacia la gente de izquierdas o derechas hoy porque son los nietos de esas personas, sino que podemos darles el beneficio de la duda, de que serán como nosotros, que tendrán una mentalidad proyectada hacia el futuro, que no quiere saber nada conflictivo de ese “error”; espero que se entienda lo que he querido decir.

    También añadir, que efectivamente, hoy en día, si podemos tener indignación con casi todos los políticos, por OTROS MOTIVOS, esa es mi opinión.

    Saludos y mi pésame, Victor

    • Muchas gracias, José María, por tu interesante aportación; creo que coincide con lo que he explicado en alguna respuesta anterior a otros comentarios. La realidad es que los supuestos problemas nacen mucho más de prejuicios desde la lejanía que de la realidad que se vive en el día a día.

      Saludos.

  8. Hola Buenos días un honor para mi Víctor, siempre me relaja y gratifica el pode seguirte por tu gran elegancia , si te expresas con una exquisitez ………….. alta cocina 5 tenedores, saludos & feliz día para todos.

  9. Hola Victor, no quería dejar pasar la oportunidad de agradecer que te hayas saltado tu propósito de silencio (autoimpuesto) para exponer de una manera muy abierta, sincera y honesta sobre un tema tan ‘complejo’. Me parece complejo porque enseguida salta lo emocional, cosa que saben muy bien políticos de todos los signos y singladuras y que saben aprovechar muy bien cualquier tema emocional para ‘hacer que el río pase por su orilla’ o para ‘arrimar el ascua a su sardina’ e intentar ganarse un tanto apoyando o desacreditando (con esa caradura y deshonestidad que nos tienen acostumbrados).

    Curiosamente, yo también me vi sorprendido por esa costumbre de ‘todo junto o saparado’ cuando fui a pagar unas consumociones. Claro, yo también soy de Bilbao, y la primera vez te quedas con cara de marciano hasta que pillas el tema. Primero te viene a la cabeza ‘claro, es que son fenicios’; luego piensas, ‘también lo son en Cádiz y allí no hacen tanto cálculo en cuentas separadas (ni entre divorciados)’. Y, respetando este pequeño asunto, tengo que decir que he ido muchas veces, siempre he estado muy a gusto, me he sentido muy bien tratado, con muy buena acogida y lo he pasado muy bien ( también sBen cocinar estupendamente).

    Siguiendo con el ejemplo gastronómico, pienso que ‘la fusión’ sólo se la consienten a Ferrán Adriá (y muchos tampoco). Igualmente, pienso que en el tema de la ‘independencia’ están sensibilizados aunque no tienen ninguna prisa (porque saben que esa es una carrera de fondo). Pero en este momento y con unas elecciones delante les interesa sacar el tema, teatralizar lo más posible y que haya unaclara apariencia de distancia con las posiciones del gobierno. Para mí, también la clave está en los aspectos económicos y en dejar muy clarito que cada acercamiento de posturas va a costarle dinero a la unidad.

    Un abrazo

    • José Luis, te agradezco mucho tu aportación al “debate”; la verdad es que estamos, creo, bastante de acuerdo en general. Claro que ser de Bilbao es lo que tiene 🙂

      Tu hablas de que seguramente no es el momento adecuado; yo diría que, en este momento, y posiblemente en otros muchos, hay problemas mucho más reales que estos que provienen de unos legítimos sentimientos de pertenencia: problemas como familias sin ningún miembro que trabaje; jóvenes desesperados sin futuro (cuantos de ellos en la cuerda floja de las drogas); vidas arrancadas en accidentes de tráfico; viejos solos, abandonados en sus casas mugrientas o en residencias donde se pasan el día mirando la puerta, para ver si alguien les viene a visitar; personas durmiendo en la calle bajo un cartón; tantas y tantas verdaderas tragedias.

      Creo que sería mucho más humano ocuparnos de esas cosas, del dolor ajeno. Sinceramente me parece que nos iría mucho mejor como sociedad. Y luego, el que no tenga otra cosa mejor que hacer, que se ponga a trazar fronteras en el mapa, si así va a ser más feliz.

      Agur.

  10. Hola Victor, alguien ha comentado lo de romper tu autosilencio, por favor rómpelo mas que a muchos nos gusta oírte.

    Solo queria felicitarte como muchos otros por tu atrevimiento a hablar del “tema”. Como sabes, un humilde servidor del otro lado de la linea del AVE, opina que “juntos” siempre es mejor que “solos”, porque es bueno, porque une, porque ayuda, porque aporta…

    Otro símil que puede ser adecuado: mi hijo juega al rugby desde hace un par de años y desde entonces ha cambiado muchísimo su actitud en casa, en el colegio, con sus primos/amigos, en su forma de ver las cosas, intenta siempre colaborar, piensa en como solucionar problemas de los demás y con los demás, como un equipo. Si todos actuáramos como ellos no hablaríamos de individualidades.
    También entiendo y respeto que otros puedan pensar que mejor solo que mal acompañado.
    De todo hay en la viña del Señor.

    Bueno, un abrazo y que sigas en esta linea.

    • Hola Nacho:

      Me alegra tenerte entre los lectores del blog, y más que dejes tus comentarios.

      Lo del los deportes de equipo es verdad que dan una buena perspectiva en este tema; claro, que luego está el peligro de ver al contrincante como el enemigo a batir, lo que puede aun contribuir más a azuzar estas cuestiones. Vease el fútbol patrio.

      Pero el rugby, precisamente, tiene algo muy sabio que es el “tercer tiempo”, donde tras darse de bofetadas y ponerse todos de barro hasta las orejas durante el partido, luego se van todos los jugadores a tomar juntos unas cervezas. No hay nada que hermane más que invitar al contrario a una buena jarra de cerveza fría, tras haberle partido amablemente la crisma una hora antes. Mucho mejor eso que no las incendiarias ruedas de prensa que nos regalan algunos “figuras” del balompìé.

      Pero tu hijo aun no toma cervezas ¿no?; vigila.

      Un abrazo.

  11. Hola Víctor, ¿juntos o separados?. para mi la pregunta sería ¿juntos a quien y separados de quien?. No estoy de acuerdo con ningún tipo de nacionalimo. Catalunya pretende una “justicia económica”, ¿qué es la justicia económica?. Debe aportar el que más tiene eso lo tengo claro y va ligado a la idea de solidaridad. Los catalanes que hablan de independencia no quieren estar sólos quieren mantener relaciones económicas con Europa. ¿Qué más da?, sea con unos o con otros se deberá seguir con los acuerdos y las negociaciones. Sinceramente, creo que no hay que desviar los problemas de crisis por los que estamos pasando todos hacia otros temas que se venden como más profundos. Creo que es un insulto a nuestra inteligencia y poca consideración con los más necesitados. Detrás hay interés, interés económico. Deberíamos preguntarnos ¿exactamente en qué mejorará Catalunya? , la independencia solucionará los niveles de paro, los deshaucios, …, No podemos pensar que el problema siempre biene desde fuera, todos nos gestionamos a partir de nuestros recursos, intentamos ser positivos y encarar el día a día con optimismo. No hay que añadir más problemas. Hoy por hoy no estoy de acuerdo en malgastar el tiempo en posicionamientos absurdos. La opción ha de ser la que permita vivir mejor a los individuos de donde sea. Las provocaciones no son buenas ni por parte de Catalunya ni por parte del Gobierno , es un pulso en el que no se qué ganaremos o perderemos los catalanes. Es un tema con tintes emocionales para muchas personas, lo que se utiliza para otros objetivos.

    Nací en Palencia, pero soy catalana porque vivo en Barcelona desde los tres años, mis hijos son catalanes. Soy una enamorada de mi ciudad, me encanta la costa de mi tierra, sus montañas, su gente, mi gente, por eso siento no saber cuál es la opción, si se que no ha de ser un problema más.

    • Carmen:

      Muchas gracias por tu amplio y claro comentario. Yo también voy a entrar a ello, básicamente porque a lo mejor alguien me ilumina y así lo capto.

      Parto de unas premisas:

      a- Entiendo perfectamente el sentimiento de pertenencia nacional. Sinceramente, yo cada vez lo vivo menos, lo que no me hace ser menos feliz, curiosamente; pero lo entiendo en los que lo tienen muy arraigado.

      b- Por mucho que se diga lo contrario, en todo este tema hay un componente económico importante, que de hecho se ha agitado para fomentar ese sentimiento nacional (yo creo que no todo vale en esta vida).

      c- Algunos, en esta linea anterior, dicen que Cataluña sufre un expolio económico por parte del resto del estado. Yo no tengo datos sobre eso, ni ganas de ponerme a buscarlos, pero es interesante, lo lei ayer en La Vanguardia (periodico catalán), un artículo de Francesc de Carreras, catedrático (catalán) de Derecho Constitucional en la UAB (U. Autónoma de Barcelona, nada sospechosa de centralismo). Por si a alguien le interesa, dejo el link:

      http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20120926/54351867981/lo-siento-niego-la-mayor-francesc-de-carreras.html

      Como no tengo datos sobre ese supuesto expolio, no voy a afirmar que sea cierto o no; pero voy a hacer un ejercicio mental que es el que a mi me tiene atónito, porque no soy capaz de ver cómo llegaría su solución, de ser cierto.

      Supongamos que es cierto que Cataluña está poniendo en la “bolsa” estatal más dinero del que recibe; y dejo aparte el hecho que cualquiera que sepa algo de Hacienda Pública puede afirmar que si eso es así es porque las rentas aquí son mayores que en otros sitios. Vale, aquí ese hecho se percibe como injusto, y supongamos que por eso, y unido al sentimiento nacional del pueblo catalán, se consigue la independencia; o al menos la Hacienda propia. ¿No seguirá ocurriendo luego lo mismo entre los de Girona (con una buena renta personal media) respecto a los de Tarragona? ¿Y en la provincia de Barcelona, no pasará lo mismo entre los de Sant Cugat o Matadepera, dos de las ciudades más ricas del Estado, respecto a los que viven en Sant Adria del Besos? ¿y en Barcelona capital, aun más marcadas las diferencias, se querrán independizar los de Sarriá respecto a los de el Raval? porque es evidente que aquellos aportan muchísimo más dinero y estos perciben muchas más prestaciones. ¿Se opinará en Sarriá sobre la gente de El Raval lo mismo que en ocasiones se enarbola aquí, en esta cuestión, sobre extremeños o andaluces?.

      Yo, sinceramente, no entiendo como este tema puede contribuir a exacerbar el espíritu nacional (sea “ista” o no), cuando todo el mundo sabe que, los impuestos, si tienen que ser algo, es distributivos de la riqueza. Ah, y por cierto, otra cuestión básica en impuestos: los territorios no pagan impuestos, son las personas las que los pagan, en función de su nivel de renta.

      Tal vez alguien pueda poner algo de luz a mi incapacidad manifiesta para comprender. Aunque seguramente no comprendo por ser un ingenuo redomado.

      Gracias otra vez, Carmen, y perdón por el rollo.

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