LA ÚLTIMA CONFERENCIA DE RANDY PAUSCH

En un momento como el actual, muy complicado a nivel general y a veces trágico a nivel particular, es necesario leer y escuchar a personas como Randy Pausch, profesor de ingeniería informática en la Universidad Carnegie Mellon, de Pensylvania.

El profesor impartió inicialmente esta lección (“lecture”) para sus 400 alumnos de Carnegie Mellon, dentro de la tradición académica de dicha universidad; tuvo tanto éxito que posteriormente la repitió varias veces, en diferentes escenarios. El tema de su exposición es cómo alcanzar los sueños de la infancia, si bien, como el mismo Pausch dice, en realidad trata de cómo vivir y como afrontar los buenos y los malos momentos en la vida. Muy en sintonía, creo yo, con los postulados del gran Víktor Frankl.

Por eso la incluyo en la sección ¡Que bello es vivir!, ya que es un auténtico canto a la vida, a lo que nos ofrece, nos da y nos quita, y cómo vivirla mientras todo ello sucede. La razón de esta sección del blog es defender que las personas merecen que se confíe en ellas; el profesor dice, en su charla, que incluso uno que no nos gusta, antes o después, si tenemos paciencia y le damos tiempo, nos mostrará su mejor lado.

Es posible que ya conozcas la conferencia, en cuyo caso te invito a recordarla y profundizar en ella, porque verdaderamente da en el clavo en muchos puntos de vista vitales, que desde este blog intento defender como indispensables. Si no la has escuchado, o leído (se extendió posteriormente en un libro), te recomiendo que no te la pierdas: son diez minutos de sinceridad a manos llenas, con el foco puesto en lo importante, y la sabiduría que da el no tener tiempo, ni nada, que perder.

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10 thoughts on “LA ÚLTIMA CONFERENCIA DE RANDY PAUSCH

    • Gracias a ti, Carlos, por dejar tu aportación y por traernos a esa otra joya de la sabiduría (mayor todavía, seguramente) que es la Ética a Nicómaco, de Aristóteles.

      Javier Fernández Aguado sostiene que esa obra debería ser de cabecera para todos los empresarios y directivos; y para toda persona, diría yo, especialmente si tiene responsabilidad sobre otros.

      Qué gran pérdida para nuestro sistema educativo (y, por tanto, para nuestra sociedad) es haber convertido la asignatura de filosofía en una “maría”.

      Saludos, Carlos, y “pásate” por aquí siempre que quieras.

  1. Gracias por avisar Víctor, no tiene desperdicio y es muy emotiva;
    pero hay un punto que no se trata aquí, el sentimiento de culpa por los grandes fallos cometidos, cómo superarlo, sobre todo cuando ya has tenido una segunda oportunidad, y ahora espero tener una tercera, y que sea la vencida!!!

    • José María, el tema que comentas creo que da para toda una tesis doctoral… o quizás para una confesión, desde mi manera de verlo.
      Yo creo que el sentimiento de culpa desaparece a través del sentimiento de perdón recibido. Normalmente necesitamos el perdón desde fuera, desde aquellos sobre los que han repercutido nuestras equivocaciones. Pero las más de las veces los más duros “jueces” de nuestros actos somos nosotros mismos.
      Estoy seguro que Dios es mucho más misericordioso con nosotros que lo que lo somos nosotros mismos, que no dejamos de fustigarnos.
      Saludos.

Tus ideas y comentarios serán de gran ayuda; te animo a compartirlos.

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