MANAGEMENT GASTRONÓMICO: EL INNO-BAR

En la empresa deconstruida una de las estancias de mayor importancia, si bien no es necesariamente en la que más tiempo se pasa, es el Inno-Bar. En él, como en toda casa de comidas que se precie, se dan cita algunos de los más influyentes y reputados comensales: los amigos Creatividad, Adaptación, Pensamiento libre y Cambio, quienes a menudo terminan sentándose juntos para disputar unas productivas manos de mus.

Es cierto que en las empresas que no han llegado al nivel deconstruido dichos comensales son igualmente agasajados con toda clase de parabienes, pero a la hora de la verdad nadie les paga la cuenta y, por tanto, suelen durar poco por esos lares, pues a menudo acaban sintiendo que les invitan solo para sacarlos en la foto o mencionarlos en el discurso, y luego que si quieres arroz, Catalina.

Existe una condición básica para ser admitido en el Inno-Bar: allí no se va por necesidad, sino por diversión, por gusto. La necesidad y la innovación no suelen ligar buenas salsas. Los clientes más apreciados son precisamente los que más consumen, los que van con asiduidad.

Allí no se accede para dar clases sino para cuestionarse todo lo mucho que se ha aprendido antes, porque en el Inno-Bar el camarero sirve en el lado exterior de la barra, la happy-hour dura de las 8 a las 24 hs., el cocinero toca el piano y el último cliente es el que da la vuelta a las sillas a la hora de cerrar. En realidad, allí se le da la vuelta a todo.

El derecho de admisión está reservado: no pueden pasar los que piensan que sólo los genios pueden ser creativos, como prescribe Fernando Botella, CEO de Think&Action. Todo el que entre tiene la obligación de hacer algo diferente, aunque sea la forma en que dobla cada día la servilleta.

Para desarrollar la creatividad de los clientes existen, a precio único, tres tipos de menú,  de los que incluimos muestras tomada de la película “Amadeus” de Milos Forman, que como todo el mundo sabe, rodó algunas de sus escenas en un Inno-Bar:

–        Menú Copia y Aprende, para los más humildes y trabajadores.

–        Menú Adapta y Mejora, para los más pacientes y perspicaces.

–        Menú Crea y Comparte, para los más generosos y entregados.

¿Y para los más listos no hay menú? No, ya que nunca llegan a entrar al Inno-Bar, empachados como están de su pretendida sabiduría, que les mantiene inmóviles, y aburridísimos, en sus comedores privados.

La receta de estos menús, siendo el resultado final diverso, cuenta siempre con unos mismos ingredientes, los cuales ha tenido que facilitar previamente el mandamás, (como indica Pilar Jericó) aunque él no acostumbre a acercarse mucho por el local;  sin la provisión del jefe, los demás no sabrán si realmente pueden utilizarlos, o sólo son para que alguien se los lleve a casa. Toma nota:

Tres cuartos de libertad para asumir riesgos sin miedo al error (básico para el Dr. Mario Alonso Puig); no porque no se pueda dar el fallo (¿a quién no se le ha cortado la mayonesa?), sino porque su única consecuencia será el aprendizaje.

Un buen puñado de curiosidad.

Una cucharada colmada de espíritu rupturista y retador, pero a la vez colaborativo.

Un ramillete de hierbas que incluya flexibilidad, pasión, emociones, sentido lúdico y mucho humor (de este, mejor que sobre).

Cuando está todo mezclado, se bate bien, colocándose previamente las gafas para ver desde otro punto de vista.

Con esto ya tenemos el caldo base, caldo de cultivo para obtener el fruto deseado; pero ahora habrá que saber manejar bien ese fondo, para lo cual habrá que seguir estos pasos, según lo explica Tony Schwartz:

En primer lugar, trabajo, mucho trabajo. En este establecimiento toda improvisación ha requerido de una gran cantidad previa de trabajo y estudio. Una tarea de saturación, de pensar en todo lo necesario para ese plato, todas las posibilidades; menear el cazo hasta que ya no quede nada por pensar, opinar, estudiar o probar.

Llegado a ese nivel de saturación, el equipo de cocineros necesita tomarse un momento de desconexión, jugando a los dardos o al billar; en ese tiempo parece que todo lo ideado se asienta; el huevo, más que cocerse, se incuba. Y casi siempre, precisamente cuando se tiene la mente relajada en otra cosa, aparece el momento de iluminación, el “eureka”; entonces todo cobra sentido y aparece ante los ojos del chef lo que nadie antes había podido ver.

Ya sólo queda el proceso final de verificación, cuando tras la elaboración de los platos,  los comensales dan su veredicto y certifican que aquella creación ha sido un gran acierto… o bien todo lo contrario, en cuyo caso ese equipo también ha crecido, pues ya conoce un nuevo camino por el que no deberá volver a transitar.

La empresa deconstruida dispone de diferentes departamentos y zonas cómodas, incluso donde poder descansar y relajarse. Pero el Inno-Bar no es una de ellas: todos los que pasan por él es porque donde mejor se encuentran es alejados de esas zonas de confort. Aquí la propina no la reciben los camareros, sino los clientes que más se han equivocado a la hora de elegir en la carta, pues eso significa que han probado de todo y no se han quedado en los pre-juicios de lo que pensaban que, a priori, les gustaría.

Y tú, ¿sueles pasar por el Inno-Bar en tu compañía? ¿o en tu empresa se está solo para cosas serias y no para perder el tiempo con los amigotes?.

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8 thoughts on “MANAGEMENT GASTRONÓMICO: EL INNO-BAR

  1. Un manjar de artículo.

    Recomiendo la metáfora del InnoBar.

    Sus platos Nouvelle Cuisine están poco hechos, para conservar el sabor y las vitaminas de los ingredientes. Por tanto favorecen la libre interpretación personal, el replanteamiento de los dogmas y la imaginación del lector para adaptar las recetas a su Empresabar favorita.

    • Muchas gracias, Michel, siempre generoso con tus palabras.
      Ya sabes, por supuesto, que estás invitado a una ronda en el InnoBar, que te la has ganado con creces por tu perseverancia como lector del blog.
      Lo malo es que, en el InnoBar, como se le da la vuelta a todo, los invitados son los que pagan, je, je.
      Así que… a tu salud.

  2. Me gustó la crónica del InnoBar, me gustó. De la descripción del menú sobresalen:

    “…se dan cita algunos de los más influyentes y reputados comensales: los amigos Creatividad, Adaptación, Pensamiento libre y Cambio,…”

    “Es cierto que en las empresas que no han llegado al nivel deconstruido dichos comensales …suelen durar poco por esos lares, pues a menudo acaban sintiendo que les invitan solo para sacarlos en la foto o mencionarlos en el discurso,…”

    “Existe una condición básica para ser admitido en el Inno-Bar: allí no se va por necesidad, sino por diversión, por gusto. …”

    “Allí no se accede para dar clases sino para cuestionarse todo lo mucho que se ha aprendido antes,…”

    “El derecho de admisión está reservado: no pueden pasar los que piensan que sólo los genios pueden ser creativos, …”

    “¿Y para los más listos no hay menú? No, ya que nunca llegan a entrar al Inno-Bar, empachados como están de su pretendida sabiduría, que les mantiene inmóviles, y aburridísimos, en sus comedores privados.”

    “Tres cuartos de libertad para asumir riesgos sin miedo al error …no porque no se pueda dar el fallo (¿a quién no se le ha cortado la mayonesa?), sino porque su única consecuencia será el aprendizaje.”

    “En primer lugar, trabajo, mucho trabajo. En este establecimiento toda improvisación ha requerido de una gran cantidad previa de trabajo y estudio. …”

    “…Aquí la propina no la reciben los camareros, sino los clientes que más se han equivocado a la hora de elegir en la carta, pues eso significa que han probado de todo y no se han quedado en los pre-juicios de lo que pensaban que, a priori, les gustaría.”

    Y, ‘but of course’, los tres segmentos de ‘Amadeus’….deliciosos.

    Y lo mejor, contrario a las fiestas decembrinas recién pasadas, no hay que preocuparnos ni por el exceso de peso, triglicéridos y demás ‘chunches’ digestivos ya que al contrario, un exceso en el InnoBar es benéfico para nuestra salud…mental.

    • Muchas gracias, Jesús, por tu comentario y por el espectacular resumen.
      Estoy totalmente de acuerdo contigo en que una de las mejores cosas del Inno-Bar es que cuanto más se consume, mejor es la salud de la empresa; de hecho, los que no entran nunca corren grave riesgo de sufrir una galopante arterioesclerosis managerial, con un previsible paro de core… business.
      Saludos.

  3. Una exposición muy bien trenzada de la que se desprende que sin innovación es imposible el liderazgo.
    También, y expresado en términos culinarios, la necesidad de elaborar previamente un buen caldo base (fondo), el agua – per se – no hace sabrosos los resultados. Debe acompañarse de los ingredientes adecuados, buenos huesos o espinas y verduras. Felicidades por tan brillante exposición y por refrescarnos Mozart.

    • Xavier, muchas gracias por tu comentario.
      Estoy contigo de que el fondo, el caldo base, es fundamental; si el fondo de cultura de empresa y de liderazgo no está realmente bien sazonado e impregnado del sabor de la innovación y la creatividad, me temo que todo intento será como un suflé que se baje nada más salir del horno.

  4. Me ha encantado la creatividad del artículo, reforzada además por una línea de pensamiento clara y bien armada. Los ejemplos musicales dan más fuerza al relato. Muchas felicidades, ha sido un placer leerlo

Tus ideas y comentarios serán de gran ayuda; te animo a compartirlos.

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